#YoMeCuido, ¿y tú? #YoMeCuido, ¿y tú?
06/06/2016

Las crudas y terribles imágenes del terremoto en Ecuador nos han sacudido en los últimos días. Frente al televisor o a la pantalla de mi laptop he visto a mujeres, hombres y niños llorando la pérdida de familiares, amigos y de sus hogares. Los he visto sufrir de sed y hambre, y en medio del caos, la especulación de inescrupulosos que se aprovechan de la desesperación o criminales que con nula clemencia les roba lo poco que les queda.

Y como siempre ocurre cuando veo noticias de esta naturaleza pienso en que debo tener mi mochila de emergencia y comparto mis temores con el resto de mi familia, pensando sobre todo en mi madre y mis pequeñas sobrinas. Todas coincidimos en que es importante y hasta planeamos qué debe contener la susodicha mochila pero…reconozco con vergüenza que transcurridos unos días el miedo y la preocupación se diluyen. Todo vuelve a la normalidad y seguimos con nuestras vidas.

Resulta increíble pensar cómo viviendo en una zona sísmica -desde pequeños nos enseñan eso en la escuela- y con todas las alertas que nos brindan ni siquiera los mejor informados hacemos algo para prevenir. ¿Será que nos creernos infalibles o pensamos, "a mí no me ocurrirá"? Lo mismo sucede con nuestra salud. Soy de las personas que acude al médico solo si se siente muy mal. ¿Un chequeo preventivo? No hay forma, no hay tiempo ni dinero he pensado en algunas ocasiones. Pero siempre tengo tiempo y dinero para ir al cine o comprar un vestido de moda. Cero en proridades.

¿Y qué pasa cuando somos jóvenes? Pues también he sido de aquellos que se toma una copa de más y sube a un auto conducido por alguien más ebrio aún. Y esto ocurrió hasta que una madrugada, una terrible llamada telefónica me dio la fatal noticia: Armando había muerto, chocó su auto tras beber unas cervezas. Creo que ese fue un punto de quiebre, desde entonces mis amigos y yo dejamos los autos en casa si salimos en busca de un merecido relajo.

Lo mismo ocurrió cuando a mi padre le diagnosticaron una enfermedad crónica que finalmente le provocó la muerte hace unos tres años. No solo comprendí lo importante que es cuidar nuestra salud e intentar contar con un seguro médico porque no hay nada más terrible que enfrentar una enfermedad sin recursos. Pero claro, es un privilegio de unos pocos.

Entonces me pregunto, ¿por qué debemos pasar situaciones extremas para entender que prevenir puede salvarnos la vida o la de nuestros seres queridos? Tras la muerte de mi amigo pienso de manera constante que debo prestar atención cuando cruzo la calle o viajo en un bus para tener reflejos en caso de un accidente. Si algo me pasa, pobre mi madre, pienso. Hace unas semanas me invitaron a escribir en el portal de #Yomecuido, una iniciativa dirigida a padres, estudiantes y maestros con el noble propósito de promover entre ellos la cultura de la prevención. Pensé entonces, qué podría aportar una mujer que no es madre ni docente. Pero luego pensé que sí soy hija, hermana y amiga, y que todos de alguna manera tenemos algo que decir y compartir.

Escribir y tener la posibilidad de generar alguna reflexión o debate sobre la necesidad de cuidarnos es un privilegio. Si tan solo lograra tocar la vida de alguien para que cruce la calle por los pases peatonales, que no arrojen la basura en la calle, que cedan el asiento a quien lo necesite o que piense en sí mismo como una persona irremplazable haría que todo tenga sentido. Ojalá así sea. Yo me cuido, ¿y tú?