Dale a tu cuerpo alegría: el circo como alternativa a los deportes Dale a tu cuerpo alegría: el circo como alternativa a los deportes Dale a tu cuerpo alegría: el circo como alternativa a los deportes

Dale a tu cuerpo alegría: el circo como alternativa a los deportes

Conversamos con Geraldine Sakuda, directora pedagógica de La Tarumba

La energía de la niñez es sorprendente. Nos lleva a lugares insospechados, tanto metafórica como literalmente. Ello puede ser un problema en épocas de vacaciones, cuando el tiempo libre de los pequeños es más abundante. Tal vez -dirán algunos- la mejor alternativa es enrolarlos en una academia deportiva. Fútbol, natación, básquet, hay tantas opciones. Pero, seamos sinceros: no a todos los niños les llama la atención el deporte. En parte porque es una actividad regida por la competencia directa o indirectamente.

El juego, por otro lado, propone lo contrario en ese sentido: el juego es el bienestar, la expresión del goce en el momento y el estímulo suficiente como para mantenerte haciendo por un buen rato. La pregunta sería entonces: ¿hay clases de 'juego'? en la que se pueda inscribir a un niño o niña con mucho tiempo y energía disponible? Conversamos con Geraldine Sakuda, Directora pedagógica de La Tarumba, uno de los pioneros en la enseñanza del circo y otras destrezas en las que el cuerpo juega un rol central y el juego se impone por encima de la competencia. En esta entrevista, la especialista nos explica algunos aspectos y ventajas de este tipo de actividades y el impacto positivo que tienen en el desarrollo del niño.

¿Por qué es aconsejable que un niño practique actividades físicas distintas a los deportes o como complemento de estos? ¿Qué rol tiene el juego en esta dinámica?

Partimos de la idea de que no solo “tenemos” un cuerpo sino que “somos” un cuerpo; por lo tanto, si queremos desarrollarnos integralmente, tener una buena autoestima y que nuestros niños sean futuros adultos capaces de enfrentar su realidad y aportar a construir un mundo mejor, debemos tener un buen manejo de nuestro cuerpo, ser capaces de moverlo, conocer nuestros límites, etc.

Todas las actividades que promuevan un cuerpo activo, son importantes. El deporte sin duda es importante: tiene reglas y una técnica específica que condiciona el movimiento o la estrategia. Pero el niño debe ser capaz de desarrollar también la imaginación, la exploración, el juego libre.

En ese sentido, actividades como el juego, la danza, el teatro, la música, el circo, permitirán desarrollar su cuerpo y la relación de este con la mente, pues lo hará también más creativo, más seguro de sí mismo; le permitirá conocer sus límites, enfrentar riesgos, asumir retos.

Siguiendo esa secuencia, el juego es fundamental porque es el lenguaje en el que los niños se expresan, porque es a través de este que exploran, negocian, defienden, acuerdan, pierden, ganan. En suma, aprenden todo lo que les permitirá construir su vida adulta.

¿Qué valor aporta al desarrollo físico, psicomotor y emocional de un niño practicar alguna de estas actividades?

El arte es una herramienta poderosa porque nos permite un desarrollo integral, en donde es posible incorporar todos los aspectos del ser humano: su desarrollo físico, emocional e intelectual. Permite complementar la formación que el niño recibe en la Escuela y desarrollar la imaginación, la fantasía y la creatividad, enfrentando al niño a mundos diversos en donde todo es posible.

En La Tarumba, desarrollamos una propuesta que incorpora el Teatro, el Circo y la Música; y cada uno, tiene un significado.

El teatro nos permite conocer el mundo interior del niño, es un espacio en donde podemos jugar distintos roles: mamá, papá, hijo, bebe, maestro, alumno, etc… y en ese juego de roles, contar experiencias propias, resolver problemas, explorar otras soluciones.

La música representa la comunicación; un espacio en donde aprendo a conocer mi ritmo y escuchar el del compañero. En donde debo desarrollar mi capacidad de escucha para que luego podamos ir “conversando” y creando juntos una melodía. Si tocamos todos a la vez haremos bulla, debemos escucharnos para crear una melodía bonita, placentera; trabajamos en equipo.

El circo, por otro lado, nos permite conocer y desarrollar nuestro cuerpo; nos permite tener un reto nuevo cada vez (empiezo con una pelota de malabares, luego paso a dos, luego a tres, etc), me enseña a aprender de mis errores, de caerme y volverme a parar, de enfrentar un riesgo controlado, etc.

¿Cuál es la edad más recomendable para empezar?

No hay edad para crear, no hay edad para jugar. Sin embargo, si queremos desarrollar un taller de Arte en donde el niño debe ser autónomo; recién a los 3 años está suficientemente maduro para enfrentar una experiencia con otros niños en donde no esté mamá/papá.

Debemos cuidar y respetar el ritmo y el tiempo en el que los niños maduran emocional y físicamente, no es necesario adelantarlos ni saltarnos etapas; porque estaremos perjudicándolos en lugar de ayudarlos.

Debemos considerar que hay actividades adecuadas para cada edad.

¿Por qué no son más populares este tipo de talleres? ¿Qué prejuicios existen todavía en torno al circo?

Creo que la “popularidad” es relativa; yo veo bastante éxito en las distintas propuestas de talleres de Circo que hay en la ciudad; seguro todavía nos falta trabajar más para formar más maestros de Circo y difundir el Arte circense para que sea más masivo; pero debo decir que encuentro mucho interés y cada vez más familias se dan cuenta de los valores positivos que tiene el Circo.

Evidentemente, hay temor en algunos padres porque asocian el Circo al riesgo y es natural; debo recomendar a los padres de familia a que verifiquen que las personas que enseñan Circo sean profesionales, formados adecuadamente, que los talleres se dicten en espacios adecuados, seguros en infraestructura, materiales y material de protección (colchonetas, cuerdas de seguridad, etc.)

Debemos exigir responsabilidad en quienes quieren hacerse cargo de un taller de Circo para niños.

¿De qué manera pueden involucrarse más los padres en estas actividades y compartir experiencias con sus hijos?

La recomendación más importante que puedo hacer a los padres es que jueguen con sus hijos. Entiendo que muchas veces estamos muy cansados o estresados por el trabajo. Pero puedo asegurarles que cada minuto de juego con nuestros hijos valdrá la pena; no solamente porque nos divertiremos y relajaremos también sino porque nos retribuirá con la sonrisa de nuestro hijo/a, con un niño/a más seguro de sí mismo, más creativo, con más recursos para enfrentar su futuro, ser exitoso y sobretodo, feliz.

Jueguen, canten, salgan al parque, corran juntos, creen personajes, retrasen lo más posible los juegos electrónicos, entregarles un aparato electrónico o un celular; promuevan que tengan una infancia larga y memorable. Estoy segura de que a lo largo de la vida se lo agradecerán.

Fuente:

Conversamos con Geraldine Sakuda, directora pedagógica de La Tarumba

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