Amas a tus hijos pero, ¿necesitas un respiro? Amas a tus hijos pero, ¿necesitas un respiro? Amas a tus hijos pero, ¿necesitas un respiro?

La llegada de los hijos genera un cambio de 360° en nuestra vida. Todo lo que en algún momento parecía importante pasa a un segundo plano y es reemplazado por el más grande amor que alguna vez hayamos sentido, pero, al pasar el tiempo, nuestros pequeños nos hacen experimentar muchos sentimientos distintos al cariño: enojo, frustración, desesperación, tristeza, arrepentimiento, etc.

Aceptémoslo, alguna vez cuando un berrinche se salió de control, muchos –aunque nos cueste reconocerlo- fuimos a ocultarnos y a llorar de impotencia, nos desahogamos y, luego, sacando paciencia de donde ya no creíamos tener, volvimos al ruedo como si nada hubiera pasado. 

Como esta, muchas otras situaciones se suelen repetir una y otra vez en nuestra vida como padres. 
Entonces, seamos sinceros, el cansancio y la saturación de la rutina nos lleva a pensar que nos hemos hartado de nuestros hijos y que necesitamos un respiro muy lejos de ellos.


¿Somos malos padres por sentirnos de esta manera?


No. Todos los padres del mundo hemos sentido esa sensación por lo menos una vez en la vida y no está mal. Recordemos que antes de ser papás tuvimos una vida totalmente distinta y aunque no cambiaríamos por nada la paternidad, nos frustra no tener tiempo para salir con amigos, ver una peli con nuestra pareja o simplemente estar solo. 


¿Por qué llegamos al punto de necesitar ese tiempo libre con desesperación?


Es normal querer tiempo a solas, reconocer que lo necesitamos y buscarlo. Pero cuando esta necesidad viene cargada de ansiedad o desesperación, quiere decir que algo estamos haciendo mal y podríamos estar responsabilizando a nuestros hijos. Aquí te dejamos algunas opciones.

-  Olvidarnos de nuestra pareja: Los niños no son culpables de nuestra falta de organización para pasar tiempo en pareja.

-  Abandono físico hacia nosotros: Descuidar nuestra salud y cuidado personal es algo que solo depende de nosotros.

-  Dar prioridad a cosas que no la tienen: Si solo nos preocupamos por lo que realmente importa, tendremos más tiempo libre.

-  Poner en pausa nuestras metas: Postergar demasiado nuestros sueños puede generar una frustración que descargamos en nuestros hijos.


¿Cómo podemos disfrutar de un tiempo a solas?


Para empezar libre de culpas, ten en cuenta que los efectos positivos de relajarte son beneficiosos para todos los integrantes de tu familia. Luego, elimina de tu mente esas frases que tanto frustran: “No tengo tiempo para nada”, “Ellos son más importantes que yo”, “¿Qué será de ellos sin mí por unas horas?”. Cuando estés listo para hacer un plan, podrás ver que opciones no faltan.

-  Hacer ejercicio: No consideres solo ir al gimnasio, también puedes nadar o caminar y correr al aire libre.

-  Sesión de masajes: Consiente tu cuerpo y deja atrás cualquier tipo de contractura o dolor muscular.

-  Ir al cine: Elige el género que prefieras y, sobre todo, olvídate por un momento de los animales de peluche que hablan.

-  Ir al salón de belleza: ¡Cambio de look es cambio de ánimo!

-  Hacer yoga: Conéctate contigo misma y encuentra el equilibrio interior.

-  Ten una cita con tu pareja: Olvídense de todo por un momento y vuelvan a ser los locos enamorados de siempre.


Sabemos que amas tu vida como madre o padre, pero siempre es necesario tomarse un tiempo para desconectar y recargar energías. Aunque muchas veces creas que no lo necesitas (no entendemos cómo), igual, ¡tómalo! Lo agradecerás más de lo que imaginas. 

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