Mi hijo quiere una moto, ¿qué debería hacer? Mi hijo quiere una moto, ¿qué debería hacer? Mi hijo quiere una moto, ¿qué debería hacer?

Uno de los medios de transporte que hoy en día cuenta con una gran cantidad de adeptos, pero con un igual o mayor número de detractores, son las motocicletas. Su angosta estructura, capaz de eludir al más espeso tráfico, su practicidad para estacionar, el poco uso de combustible, su razonable precio y capacidad de alcanzar grandes velocidades en poco tiempo, son algunas de las características que la convierten en una de las opciones más evaluadas por los jóvenes a la hora de elegir un transporte propio.

Son tantas sus características positivas, que se hace difícil rechazar la idea de tener una, pero ¿qué sucede cuando uno de nuestros hijos adolescentes nos piden tener una? Lo primero que viene a nuestras mentes es "no", pero, ¿realmente son tan peligrosas las motocicletas? ¿Cómo debemos abordar el tema con nuestros hijos? ¿Debemos aceptar sus decisiones y ceder a sus pedidos? Aquí te dejamos algunos consejos acerca de lo que debes evaluar antes de tomar una decisión definitiva.


1. Necesidad

Lo primero que debemos evaluar de manera objetiva es si nuestro hijo realmente la necesita. Tal vez si, durante el día, se mueve de un lugar a otro o si su casa se encuentra alejada de su centro de estudios, pueda ser una buena opción para ahorrar tiempo y dinero, pero es importante diferenciar entre necesidad y capricho. Argumentos como "todos tienen una" o "mi mejor amigo acaba de comprársela" no deben ser tomados en cuenta, ya que dejan ver claramente que la moto no está siendo pedida para cumplir un objetivo apropiado o relevante. 


2. Nivel de responsabilidad

Realiza un análisis acerca de qué tan cumplido es tu hijo con las responsabilidades que tiene hasta ahora, así podrás tener una idea de la capacidad que tendrá de asumir una nueva. Además, debes saber que al adquirir una motocicleta como su nuevo vehículo, sus horarios probablemente cambien, se vuelva más independiente e incluso tenga nuevas amistades. Asumir esos cambios implica responsabilidad no solo de su parte, sino también de la tuya.


3. Gastos 

Ten en cuenta que lo más seguro es que seas tú quien inicialmente corra con los gastos que genere la motocicleta (gasolina, mantenimiento, seguro, revisiones, casco, guantes). ¿Estás preparado para asumirlos? ¿En cuánto tiempo tu hijo empezará a aportar? Son preguntas que no puedes ignorar. Nuestros hijos deben entender que una motocicleta no es un juguete, sino por el contrario, una gran responsabilidad a todo nivel.


Si has leído estos consejos y finalmente decidiste que ni tu hijo ni tú están listos para comprar una motocicleta, debes decírselo explicándole todos los motivos que has tomado en cuenta para tu negativa. Y por ningún motivo caigas en algún tipo de chantaje emocional. Sé firme, ellos a la larga, te lo agradecerán.

Si crees que tu hijo está preparado para tener una moto, igual debes dejar claras todas las responsabilidades que tendrá que asumir, los motivos que tomaste en cuenta para tu decisión y hacer hincapié en la gran confianza que estas depositando en él.