Evita gritar a tus hijos con la técnica del rinoceronte naranja Evita gritar a tus hijos con la técnica del rinoceronte naranja Evita gritar a tus hijos con la técnica del rinoceronte naranja

A veces gritarles no es nuestra intención; otras, creemos que así los estamos educando, sin embargo, no estamos siendo nada constructivos. Existen diversas formas de corregirlos y la técnica del rinoceronte naranja es una de las más eficientes. La creadora de este maravilloso método, Sheila McCraith, quería evitar gritarle a sus hijos cada vez que ellos no la obedecían, así que buscó diversas soluciones que tú también puedes aplicar.

 

  1. Aléjate de los problemas por un momento. Como adulto, Sheila recomienda que cuando te encuentres en plena pelea con tus hijos y estés a punto de gritarles, te detengas por unos segundos y salgas de la habitación en la que te encuentres. Mientras te alejas, busca la forma de relajar tu cuerpo.

  2. Cierra los ojos para evadirte. Otra solución es cerrar fuertemente los ojos y pensar que estás en otro lado, un lugar donde puedas encontrar paz. El objetivo es alejarse mentalmente de la pelea y relajarse antes de pretender gritarles.

  3. Recuerda que son niños. Puede parecer obvio, pero en el momento de la pelea pensarás que tienen tu edad y pueden comprenderte. Son niños, recuérdalo siempre. Si nos repetimos "son niños, son niños...", tendrás en cuenta que tú eres el adulto de la situación y que debes actuar como tal.

  4. Búrlate de la situación. No quiere decir que te burles de tu hijo, sino que no deberías tomar la situación tan en serio. En vez de eso, podrías empezar a bailar sin sentido, saltar, jugar con tus hijos, hablar con voz de robot o molestarlos hasta que ellos se empiecen a reír.

  5. Lleva algo naranja. Para que no te olvides del método, lleva algo color naranja. "Los rinocerontes son animales vigorosos y tenaces que normalmente son tranquilos, pero si son provocados, suelen ser muy agresivos", comenta McCraith en su página web. El color naranja proviene de la determinación, la vitalidad y la energía. 

 

Recuerda que a los pequeños se les hace difícil entender ciertos comportamientos e incluso algunas decisiones, no los asustes e intenta hablar en su mismo idioma, así criarás personas comprensibles y de buen temperamento.