Aprende a lidiar con hijos con carácter difícil y desafiantes

  • hace 3 semanas

Si tú pequeña o pequeño acostumbra tirarse al suelo cuando te niegas a comprarle algo o desafía tus decisiones constantemente, estás ante un niño con problemas de conducta. Para evitar que su mal comportamiento se incremente, te decimos cómo debes tratarlo.

¿Por qué mi hijo es así? Lo primero que hay que saber al interactuar con hijos desafiantes es que parte de ellos refleja tu temperamento. Muchas de las conductas que presentan los niños han sido aprendidas del ejemplo que reciben en casa. Generalmente, hay un estilo educativo parental demasiado permisivo, papás a los que les cuesta hacer cumplir las normas, que tienen dificultades para manejar los retos y desafíos de los niños o que sucumben a menudo a sus peticiones.

Sin embargo, hay otros factores que influyen para que intenten retar a la autoridad.

Más allá de identificar exactamente el por qué, algo que podrías hacer a través de un psicólogo, te diremos cómo actuar en casa para corregir su mal comportamiento:

 

1. Discute solo cuando sea necesario


Cuando el niño está en el proceso de adaptación a la sociedad, realizará muchas acciones que se consideran inaceptables. Si por cada una de ellas hay una discusión familiar o un conflicto, las palabras irán perdiendo valor para ellos. Los comportamientos a los que debes dar prioridad son aquellos que resulten peligrosos u ofensivos. Esos son los que realmente debes combatir.

 

2. Piensa bien lo que vas a decirle, incluso si estás renegando


Si el comportamiento desafiante es inminente, intenta autorregularte. Para corregirlos, usa un tono de voz tranquilo pero serio y palabras que no sean hirientes o desalentadoras. Un entorno familiar de calma y afecto puede lograr mucho más que los altercados y las confrontaciones agresivas.

Cuando le vayas a llamar la atención, asegúrate en dejar claro que lo que descalificas es la acción en particular y no a la persona. El niño debe saber que el amor que le tienes es permanente y que solamente buscas ayudarle a mejorar.

 

3. Maneja las situaciones con empatía


La mejor forma de explicar a un niño por qué no debe agredir a nadie es invitarlo a ponerse del otro lado. Enséñale a pensar en las consecuencias y en las sensaciones negativas que su comportamiento puede causar en los demás. Si esta sugerencia se aplica desde que tus hijos son pequeños, después tenderán a valorar más a quienes lo rodean.

 

4. Dales opciones


Por ejemplo, en vez de pelear para que limpien su cuarto, hazles pensar que tienen opciones para elegir; divide las labores del hogar en asignaciones más pequeñas y dales opciones para que las realicen. Cuando un ser humano se siente importante y sabe que tiene el poder de decidir, se comporta de forma responsable. Plantéales opciones que sean aceptables para ti y que lleven al resultado que esperas obtener.

 

5. Piensa en soluciones para manejar las emociones


Es algo natural que ciertas circunstancias nos lleven a alteraciones emocionales. La verdadera lección es hacerles ver que hay diferentes formas sanas de expresar lo que sentimos y eliminar lo negativo.  Practica técnicas de respiración, invítalos a dar una caminata y, sobre todo, enséñales a no herir al otro en un momento de ira.

Después de haber comunicado y manejado la molestia, acompáñalos a buscar soluciones. ¿Qué podrías hacer para contrarrestar eso que te hizo sentir incómodo? Los niños, a cualquier edad, deben aprender a resolver sus pequeños o grandes conflictos.

 

6. Admite tus errores


Parte de la tarea que tienes como adulto es aceptar las equivocaciones como una lección de vida. El ejemplo debe empezar por ti. Muchas veces podemos cometer el error de decir cosas que no sentimos o queremos, motivados por el impulso y la ira. Si esto llegara a pasar, no dudes en aceptar con valentía que has hecho algo que no está bien. 

Aunque lo principal es corregirlos para evitarles sufrimientos en el futuro, también debes hacer un esfuerzo por comprender su personalidad, conversa con él y descubre qué es lo que pasa por su mente.

 

Fuente: eresmama.com

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