Cómo ayudar a un niño que sufre una convulsión

  • hace 7 años

¿Sabías que si la temperatura corporal de un niño sube a 38 grados (o más) puede provocar una convulsión? A esto se le conoce como convulsión febril y, si los padres no saben cómo actuar, puede convertirse en una situación difícil de enfrentar.  

En la mayoría de los casos, las convulsiones febriles ocurren solo una vez en la vida y no causan problemas de salud en el futuro. La crisis puede durar máximo 15 minutos y suele detenerse sola. Durante un ataque, el niño pierde la conciencia de forma brusca y su cuerpo puede ponerse completamente flácido o comenzar a sacudirse.

¿Qué hacer cuando ocurre?

  • Mantener la calma hasta que la convulsión haya terminado.
  • Coloca al niño en un área segura del suelo y retira cualquier objeto que se encuentre a su alrededor para evitar que se golpee.
  • Ponlo de costado para que pueda respirar mejor y evitar que se ahogue con su saliva o vómito.
  • Coloca una almohada debajo del niño.
  • Evita trasladarlo durante un ataque, a menos que se encuentre en un lugar peligroso.
  • Quizá intentes evitar que se muerda la lengua introduciendo algún objeto en su boca, sin embargo, esto puede incrementar el riesgo de lesiones.
  • No lo sujetes fuertemente ni intentes detener las convulsiones.
  • Presta atención a su apariencia y respiración.
  • No le des baños de agua fría para intentar bajar la fiebre.
  • Pasada la convulsión, lleva al niño al hospital para que sea atendido por su pediatra.
  • Cuéntale al médico con detalles todo lo que pasó. 

Como mencionamos, este tipo de convulsiones, por lo general, no son graves. Pero para salir de dudas, el pediatra del niño deberá realizar los exámenes correspondientes e identificar qué causó la fiebre y las convulsiones. 

Ya lo sabes, si tu niño tiene fiebre y sufre una convulsión, intenta mantener la calma, sigue estas recomendaciones y ayúdalo a superar la crisis.

Fuente: Guía Infantil

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