Por qué los niños no deben bañarse con agua muy caliente

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La higiene personal es una parte esencial del bienestar de toda persona y especialmente, de los niños. Enseñarles buenos hábitos de higiene desde temprana edad no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también les inculca la importancia del autocuidado. Sin embargo, hay aspectos específicos de la higiene que requieren atención especial, como un correcto cepillado de los dientes, el uso de productos naturales o la temperatura del agua durante las duchas. No es extraño que los niños se queden mucho tiempo tomando un baño caliente, sobre todo en los meses fríos del año, pero fuera de ser un momento placentero y reconfortante, una ducha muy caliente puede tener más de una consecuencia poco positiva para la salud de los más pequeños. En este artículo, hablaremos sobre por qué los niños no deben tomar duchas de alta temperatura y compartiremos algunos consejos útiles para el cuidado de su piel.

Hábitos de higiene

Por estas razones los niños no deben bañarse con agua muy caliente

Fomentar buenos hábitos de higiene en los niños tiene múltiples beneficios y no solo el buen olor y apariencia del cuerpo. Podemos hablar de temas de salud, apariencia, cuidado, responsabilidad y autonomía. Algunos de estos beneficios incluyen:

  • Prevención de enfermedades: La higiene adecuada ayuda a eliminar gérmenes y bacterias que pueden causar infecciones y enfermedades de todo tipo.
  • Desarrollo de rutinas saludables: Establecer rutinas de higiene diarias ayuda a los niños a comprender la importancia del cuidado personal.
  • Mejora de la autoestima: Sentirse limpio y fresco puede aumentar la confianza y el bienestar emocional de los niños.
  • Promoción de la independencia: Enseñar a los niños a cuidar de su higiene personal fomenta la autonomía y la responsabilidad.

Por qué los niños no deben bañarse con agua muy caliente

Un baño calientito cae bien a cualquiera y sobre todo a los niños, pues los ayuda a relajarse antes de ir a la cama, por lo que es una parte importante de la rutina del descanso. Pero las altas temperaturas pueden  generar una serie de inconvenientes más serios de lo que podríamos imaginar, por ejemplo:

  • La piel de los niños es más delgada y sensible que la de los adultos, por lo que el agua muy caliente puede eliminar los aceites naturales que protegen la dermis, provocando sequedad, irritación y descamación.
  • La temperatura elevada del agua puede causar quemaduras en la piel delicada de los niños. Incluso un pequeño descuido puede llevar a lesiones graves.
  • Si un niño tiene alguna condición cutánea, como eczema o dermatitis, el agua caliente puede empeorar los síntomas, aumentando la picazón, la irritación y la inflamación.
  • El agua muy caliente puede deshidratar la piel, lo que no solo provoca incomodidad, sino que también aumenta la susceptibilidad a infecciones cutáneas.
  • El agua en extremo caliente puede eliminar los aceites naturales que protegen el cuero cabelludo, provocando sequedad e irritación. Esto puede llevar a la aparición de descamación y picazón.
  • Al igual que la piel, el cabello también tiene aceites naturales que lo mantienen hidratado y saludable. El agua caliente puede eliminar estos aceites, haciendo que se vuelva seco, opaco y quebradizo.
  • La piel con acné está permanentemente inflamada y sensible y el agua caliente puede agravar esta inflamación causando mayor enrojecimiento y sensibilidad adicional, lo que puede hacer que el acné se vea y se sienta mucho peor.
  • El agua caliente puede provocar una vasodilatación significativa, es decir, la dilatación de los vasos sanguíneos. Esto puede causar que la presión arterial disminuya temporalmente y que el corazón tenga que trabajar más para bombear sangre adecuadamente por todo el cuerpo.
  • Las fluctuaciones en la temperatura corporal pueden influir en la presión arterial, especialmente en los niños cuyos sistemas circulatorios están aún en desarrollo. La presión arterial puede disminuir durante un baño caliente y luego aumentar nuevamente cuando salen del agua, lo cual puede ser estresante para el sistema cardiovascular y en casos extremos, puede producir un desmayo.

Tips para el cuidado de la piel 

Por estas razones los niños no deben bañarse con agua muy caliente

Tomar un baño caliente no es algo malo, pero es importante controlar la temperatura del agua con la que se bañan nuestros hijos para prevenir lesiones de la piel y otras molestias. Algunas consejos fáciles son:

  • Temperatura adecuada del agua: Asegúrate de que el agua esté tibia, no caliente. Una temperatura entre 36 y 38 grados es ideal.
  • Uso de productos suaves: Utiliza jabones y shampoo suaves y específicos para niños que no contengan fragancias ni químicos agresivos.
  • Hidratación: Después del baño, aplica una crema hidratante adecuada para mantener la piel suave e hidratada.
  • Baños cortos: No extiendas demasiado el tiempo del baño, ya que el agua puede resecar la piel. Unos minutos son suficientes.
  • Ambiente: Es importante que no entre frío en el baño mientras los niños toman una ducha durante el invierno, pero no dejes que se llene de vapor, ya que el cambio de temperatura al salir del baño, podría ser contraproducente para la salud de los niños.

Mantener una adecuada rutina de higiene es crucial para la salud y el bienestar de los niños. Sin embargo, es importante prestar atención a detalles como la temperatura del agua durante las duchas para evitar daños a su delicada piel, su cuerpo cabelludo y su salud cardiovascular. Al seguir estos consejos y ser conscientes de las necesidades específicas de la piel de niños y adolescentes, podemos asegurar que nuestros pequeños se mantengan seguros, incluso cuando toman una deliciosa ducha abrigada.

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