Los mitos más comunes sobre la higiene

  • hace 1 mes

Existen innumerables mitos acerca de cualquier tema que te puedas imaginar, pero los más peligrosos y perjudiciales son los que hablan de salud. La higiene es un factor importante a la hora de mantenernos saludables y, obviamente, también hay mitos sobre esto. A continuación, te contamos los mitos más comunes sobre la higiene explicados por Esther Samper, licenciada en Medicina, máster en Biotecnología biomédica y doctora en ingeniería Tisular Cardiovascular, en su libro Si escuece, cura. 50 malas prácticas de salud al descubierto (Cálamo, 2019).

Los mitos más comunes sobre la higiene

1. Los cepillos de cerdas duras limpian los dientes mejor.

Puede que pienses que cepillarte los dientes con mucha fuerza hará que se eliminen mejor los restos de comida y las bacterias. Quizá crees que los cepillos con cerdas duras son perfectas para quitar la suciedad y dejar tus dientes brillantes. Esto es falso. Aunque algunas marcas siguen fabricando este tipo de cepillos, los dentistas recomiendan utilizar cepillos de dientes con cerdas suaves porque no dañan las encías y limpian bien la boca. Incluso, a las personas con problemas de esmalte o dientes sensibles se les aconseja usar cepillos “extrasuaves".

Es importante tener la técnica adecuada de higiene bucal y las herramientas adecuadas. Los cepillos de cerdas duras incrementan el riesgo de dañar el esmalte y de provocar sangrado de las encías.

2. Debes realizarte una limpieza bucal cada seis meses o un año.

Este es otro mito muy popular sobre higiene bucal. Es probable que lo hayas escuchado o visto en anuncios publicitarios, pero no se sabe en realidad de dónde aparece esta recomendación (no tiene base científica). Esto no quiere decir que las limpiezas bucales no sirvan o sean dañinas. Al contrario, realizadas e indicadas por profesionales, ayudan a eliminar el sarro y la placa bacteriana que se acumula en los dientes, y evita la aparición de caries y el deterioro de la dentadura.

La duda está en quién ha dictaminado ese periodo de tiempo. Si deseas ir al dentista por una revisión dental cada seis meses, puedes hacerlo. El punto es que un paciente de 6 años, uno de 30 y uno de 70 no necesitan lo mismo. Tampoco uno que tenga una buena higiene bucal frente a otro que no. Según el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia en el Cuidado en Reino Unido (NICE), los menores de 18 años deben acudir a una consulta anual, mientras que los adultos pueden hacerlo una vez cada dos años si tienen una buena higiene bucal. En caso tengas dudas, la frecuencia puede variar entre mínimo una vez cada tres meses a un máximo de una cada dos años.

Los mitos más comunes sobre la higiene

3. Los alimentos deben descongelarse a temperatura ambiente.

Cuando quieres preparas alimentos congelados, sueles sacarlos del refrigerador y mantenerlos a temperatura ambiente por muchas horas (hasta que las pienses cocinar). Esto es un grave error. Cuando dejas tantas horas descongelando un alimento, “se combinan una serie de condiciones que promueven la multiplicación de microorganismos y se incrementan las posibilidades de sufrir una intoxicación alimentaria”, dice Sanper.

Lo que recomienda la experta es sacar del congelador el alimento y colocarlo en la repisa superior de la parte baja del refrigerador. Probablemente, necesites hacerlo un día antes de que vayas a cocinarlo. Sí, tomará más tiempo, pero es lo recomendable.

Si no tienes tantas horas, existen tres posibles opciones:

  • Usar el modo defrost del microondas.
  • Descongelar en un recipiente con agua fría durante mínimo 30 o 60 minutos. Eso sí, los alimentos deben estar envasados herméticamente para que el agua no entre en ellos.
  • Cocinar directamente el alimento congelado, aunque tardará un 50% más de tiempo en prepararse.

4. Puedes contraer una ETS por sentarte en un baño público.

Este es probablemente el mito más conocido. Es tan popular que muchas personas hacen de todo para no tocar el retrete a la hora de usar un baño público (en restaurantes, grifos, supermercados, etc). Sanper explica que los baños públicos se limpian con mucha más frecuencia que otras cosas que tocamos varias veces al día sin ninguna precaución, como los teléfonos celulares.

Además, las zonas de nuestro cuerpo que pueden entrar en contacto con el retrete son mínimas (los muslos y las nalgas). "La piel es una gran barrera contra los microorganismos y, salvo que existan heridas y otras lesiones en la piel, el riesgo es prácticamente cero", aclara el libro. Para que se pudiera dar un contagio de ETS a la hora de hacer tus necesidades, “tendrían que combinarse una serie de circunstancias tan remotas, que es prácticamente imposible. De hecho, no existen casos documentados de adquisición de estas enfermedades por sentarse en el retrete”.

Es importante mencionar que las bacterias y virus que provocan las enfermedades de transmisión sexual mueren muy rápido cuando no están en nuestro cuerpo. Por ejemplo, los microorganismos que provocan la gonorrea, el herpes o la clamidia solo sobreviven unos 10 segundos.

Recuerda que no debes creer en todo lo que “dicen por ahí”. Si tienes alguna duda sobre higiene personal o del hogar, no dudes en preguntarle a un especialista. Lo que sí debes hacer es enseñarle a tus hijos a asearse correctamente y a mantener su entorno limpio. Es muy importante que vean en ti el ejemplo de higiene que ellos necesitan. 

Fuente:

https://elpais.com

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