Primeros auxilios en el hogar: la importancia del uso del calor y el frío

  • hace 1 mes

Ante emergencias de salud en el hogar, y con el objetivo inmediato de reducir el dolor, es importante saber el hielo en cubitos o una toalla mojada con agua caliente pueden convertirse en útiles herramientas de primeros auxilios. Conoce cuando es bueno usar el calor y cuando el frío para disminuir los padecimientos de la persona afectada. 

Cuando se habla del uso del calor y el frío, nos referimos a que la temperatura es capaz de aliviar los dolores. Ambos tienen efectos diferentes y no solucionan los mismos males, por eso es necesario conocer todos los detalles:

 

Cuando usar el calor

El calor, aplicado localmente, ayuda a disminuir rigidez y dolor en personas con problemas articulares degenerativos (como la artrosis), relajando la musculatura y facilitando la movilidad.

Puedes aplicar calor mediante un paño mojado con agua caliente, una manta eléctrica, un saco de semillas calentado en el microondas, un antifaz de gel calentado bajo el grifo de agua caliente, una bolsa de goma con agua caliente o una lámpara de infrarrojos, cada vez más habitual en los hogares.

La luz infrarroja es la más adecuada para las molestias articulares y musculares por su capacidad superior de penetrar en el tejido. No olvides leer sus especificaciones en relación a las bombillas (las más comunes de uso doméstico son de 150 W) y tiempo de exposición (de 10 a 15 minutos) y colocar la lámpara a unos 40 cm de distancia de la zona a tratar. Consulta con un profesional de la salud si tienes dudas acerca de esta terapia, el más indicado es un fisioterapeuta.

La manta eléctrica se debe calentar antes de su uso y luego reducir la potencia hasta aproximadamente la mitad, antes de aplicarla sobre la superficie a tratar. El tiempo máximo de exposición debe ser de unos 20 minutos para no provocar efecto rebote, pudiendo incluso aumentar la molestia, es preferible no colocar la manta directamente en la piel para evitar quemaduras. La manta eléctrica mantiene la temperatura, al contrario que el saco de semillas, las bolsas de gel o de agua caliente que van perdiendo calor y utilidad.

El calor mejora la movilidad articular, al hacer que el colágeno presente en articulaciones y tendones se haga más distendible, más elástico.

Se puede usar en dolores musculares y reumáticos no inflamatorios. El calor aporta una sensación de comodidad, pudiendo ayudar a bloquear los receptores del dolor de manera temporal.

El calor también tiene efectos antiespasmódicos, por lo que lo podemos usar en caso de dolor cólico y en molestias menstruales.

En caso de cólico nefrítico, un baño caliente aliviará los síntomas dolorosos.

Y también alivia la congestión nasal y los síntomas de la sinusitis aplicado en la zona frontal.

El uso del calor está contraindicado en personas que presenten procesos inflamatorios agudos, infecciones locales, trastorno de sensibilidad al calor, personas con patologías cardíacas mal controladas, con afectación de la circulación venosa o linfática o que estén en tratamiento con anticoagulación oral. No se debe aplicar calor directamente en los ojos ni en los genitales. Tampoco en bebés.

En mujeres embarazadas, no debemos utilizar este tipo de elementos, ya que no se aconseja el uso de ningún dispositivo que supere los 38,9ºC y en ningún caso en el abdomen. El agua del baño tampoco debe superar los 37,8ºC.

El tiempo de aplicación del calor debe ser de un máximo de 20 minutos, se puede hacer varias veces al día.

 

Cuando usar el frío

El frío, aplicado en forma de bolsa de plástico o goma con hielo picado en su interior, bolsa de frío instantánea (cold pack), cubitos de hielo, incluso hasta carne congelada puede ser útil. Se usa en lesiones traumáticas agudas, en caso de contusiones (golpes), torsiones en articulaciones (esguinces) o patología inflamatoria articular aguda.

Aplicado en la superficie de la piel ayuda a disminuir su temperatura y con ello el metabolismo del tejido que ha sufrido una lesión, reduciendo la inflamación (la hinchazón) y evitando mayor daño local. Si lo colocamos inmediatamente después de una lesión traumática conseguiremos reducir hematoma (zona amoratada) por el efecto vasoconstrictor del frío. Y si aplicamos compresión mediante un vendaje y elevamos la extremidad afectada aumentaremos sus efectos beneficiosos.

El frío también reduce el espasmo muscular permitiendo la relajación y disminuyendo las molestias de la espasticidad. Es capaz de reducir la cefalea, aplicando frío en la zona dolorosa. Muchas personas encuentran alivio al dolor de cabeza simultaneando frío y calor, prueba con introducir los pies en agua templada mientras aplicas frío en la cabeza. En caso de neuralgias, podemos beneficiarnos del efecto analgésico del frío local.

Tras una quemadura debemos mojar la zona con agua fría (no helada) y colocar unos minutos hielo si la piel está íntegra. Con ello reduciremos la sensación dolorosa por el efecto “anestesiante” del frío en la superficie de la piel y evitaremos la formación de ampollas por el enlentecimiento metabólico que produce el frío en los tejidos dañados.

El frío disminuye el edema (hinchazón), por lo que se puede usar para reducir las llamadas “bolsas” bajo los ojos y por el mismo motivo, las piernas cansadas se benefician de la aplicación de geles fríos.

En caso de fiebre (temperatura de la superficie corporal superior a 38ºC) aplicaremos compresas empapadas con agua templada (no fría) y/o baños con agua tibia. No se aconseja el uso de agua fría en los casos de fiebre. Tampoco se aconseja el uso de medidas físicas con frío en niños con fiebre.

El uso del frío está contraindicado en bebés, cuyo mecanismo termorregulador no está maduro, en personas con trastornos vasculares periféricos, arteriosclerosis o hipersensibilidad al frío. No aplicarlo en piel que presente heridas, con eritema o con urticaria generalizada.

El tiempo de aplicación debe ser de entre 20-30 minutos y puede hacerse varias veces al día.
Es mejor aplicar el frío con un paño húmedo entre la piel y la bolsa de hielo. No apliques directamente el hielo sobre la piel.

 

Fuente: www.almagro.es

 

 

 

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