Beneficios de la lactancia materna en las enfermedades y recuperación del bebé

  • hace 9 meses

La leche materna es lo mejor que le puedes dar a tu bebé. Sus propiedades protectoras contribuyen a que los bebés amamantados no se enfermen con tanta frecuencia y se recuperen más rápido, en comparación con los que son alimentados con leche de fórmula.

Si bien la lactancia materna es lo más natural del mundo, muchas madres primerizas tienen dudas sobre si es seguro dar de lactar cuando el bebé o ella están enfermos. Lo sorprendente es que la naturaleza es tan sabia que la composición de la leche materna varía cuando la madre o el bebé se enferman, produciendo mayor cantidad de anticuerpos específicos y leucocitos que combaten las infecciones.

A continuación, te decimos los beneficios que la lactancia tiene para el bebé cuando está sano, cuando se enferma, qué sucede cuando la madre enferma da de lactar y en qué ocasiones no debe dar pecho a su bebé.

Beneficios de la lactancia materna para la salud de tu bebé

La leche materna es lo mejor que le puedes dar a tu hijo desde el momento en que nace, ya que:

  • Contiene glóbulos blancos, anticuerpos, citoblastos y enzimas protectoras que contribuyen a que la curación del bebé sea más rápida.
  • Disminuye el riesgo de que en un futuro el bebé contraiga náuseas y diarreas, resfriados y gripes, infecciones de oído y del tracto respiratorio. Cuanto más prolongada, mayor protección.
  • Tiene numerosas proteínas y nutrientes que no solo proporcionan múltiples beneficios en los primeros meses de vida del bebé, sino que también establecen los pilares de la salud de una persona a lo largo de su vida, incluyendo su susceptibilidad a infecciones, enfermedades crónicas y cardiacas, e incluso su predisposición al desarrollo de ciertos tipos de cánceres.

¿Se debe continuar con la lactancia si mi bebé está enfermo?

La respuesta es sí. Cuando tu bebé se enferma, la leche materna le aporta todo lo que necesita: alimento, bebida, medicina y consuelo. Además, por su facilidad para ser digerida, es reconfortante y el alimento ideal para los bebés con estómagos sueltos o indigestión. Ojo: es probable que al estar enfermo tu bebé no tenga apetito o energía para lactar, por lo que debes extraer tu leche y dársela con una jeringa o vaso para evitar que se deshidrate.

Ante una enfermedad, la lactancia aumenta los niveles de leucocitos, las células que refuerzan el sistema inmunitario de tu bebé, y reajusta las vitaminas y nutrientes que incluye para adaptarse a las necesidades de tu pequeño.

En el caso de un resfriado, puede que tu bebé tenga congestión nasal. Esto hará que las tomas largas se dificulten, por lo que se recomienda hacer varias tomas frecuentes, pero cortas. Si tu bebé sufre una infección de oído o tiene la nariz tapada, es posible que prefiera alimentarse en posición vertical. Existen diferentes posiciones de lactancia en donde tu bebé estará en vertical. Puedes probar la que más te acomode.

Beneficios de la lactancia materna en las enfermedades y recuperación del bebé

La leche se adapta a la salud de la madre

De por sí, dar pecho es agotador. Más aun cuando estás enferma. Pero no debes dejar de amamantar. Tu bebé es quien tiene menos posibilidades de enfermarse, ya que al estar en contacto con su madre recibe a través de la leche materna una dosis diaria de anticuerpos protectores.

Si sufres de un resfriado, gripe, fiebre, diarrea, vómitos o mastitis (infección en el tejido mamario) debes darle de lactar a tu bebé de forma normal. Eso sí, debes seguir cuidándote para sanar tu dolencia, descansar, comer bien y mantenerte hidratada.

¿Qué medicamentos puedo tomar durante la lactancia?

Para esto, siempre es bueno que consultes con tu médico. Este te indicará cual es el mejor tratamiento que necesitas según tu estado de salud y qué medicamentos no debes tomar si estas amamantando. Sin embargo, los especialistas dan luz verde a las madres lactantes para que tomen sin problemas las dosis recomendadas de ibuprofeno, paracetamol y algunos antibióticos. Si sigues un tratamiento en específico (contra el asma, la diabetes, la depresión, ansiedad, etc.) es mejor que consultes con tu médico.

¿Cuándo no debo dar de lactar a mi bebé?

En algunas situaciones, es más seguro dejar de amamantar temporalmente. Por ejemplo:

  • Si debes someterte a una cirugía con anestesia. Es mejor dejar de dar pecho hasta que se pasen los efectos de la anestesia y estés totalmente recuperada.
  • Si estás pasando por sesiones de radioterapia o quimioterapia en tratamientos de cáncer.
  • Si tienes lesiones de herpes en el pecho o infecciones que puedas transmitirse a través de la leche (tuberculosis, sarampión o septicemia).

En estos casos, es mejor que extraigas tu leche y la deseches para que tu suministro no se vea afectado y puedas seguir dando de lactar a tu bebé después. Asimismo, antes de que te sometas a alguna operación, puedes extraerte leche y guardarla refrigerada para que tu bebé no deje de alimentarse mientras te recuperas.

No olvides que la lactancia materna es la mejor opción para tu bebé desde el día en que nace. Si tienes dificultades, puedes buscar ayuda con especialistas en lactancia.

Fuente:

www.bebesymas.com

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