Consecuencias psicológicas del sobrepeso en los niños

  • hace 1 semana

La obesidad infantil representa uno de los problemas de salud pública más importantes en la actualidad. Además de los problemas físicos que sufren los pequeños con sobrepeso, las consecuencias psicológicas pueden ser devastadoras.

Los niños son cada vez más conscientes de su imagen corporal a edades más tempranas. Si a esto se le suma la presión social y sus cánones de belleza, la preocupación por la imagen se vuelve estresante en los niños.

La discriminación y el bullying

Dejando de lado las consecuencias físicas del sobrepeso, las secuelas psicológicas están estrechamente relacionadas con la discriminación y el rechazo social. Los niños con un peso no considerado “saludable” para la sociedad están expuestos al bullying por no ser delgados.

De este modo, sufren el estigma de ser diferentes, de ser señalados, criticados e incluso culpados por su peso. Probablemente, estos pequeños deban soportar a diario comentarios que los tildan de glotones o vagos.

Pasar por estas experiencias a una edad en la que se está en un proceso de formación física y psicológica causa un impacto negativo en el individuo.

Consecuencias psicológicas del sobrepeso en los niños

Impacto en la personalidad

Diversos estudios demuestran la influencia del sobrepeso en la personalidad de los niños que lo padecen. Estos pequeños se muestran más dependientes, sobreprotegidos, sumisos y poco expresivos. En algunos casos, serán agresivos y antisociales.

Baja autoestima

Un niño con obesidad tiene más probabilidades de tener baja autoestima que sus compañeros delgados, lo cual se puede convertir en sentimientos de vergüenza sobre su cuerpo. Asimismo, su falta de confianza en sí mismo puede ocasionar un rendimiento académico deficiente en el colegio.

Es posible que sus compañeros de clase (e incluso adultos) les digan que tener exceso de peso es su culpa, que es malo y feo. Les pueden poner apodos y ser objetos de burlas y acoso. Incluso, pueden ser los últimos elegidos por los equipos en las clases de educación física.

Aquí empieza la comparación y el juicio hacia sí mismos, los cuales no se limitarán a su peso, sino que desarrollarán una tendencia a focalizar su atención en sus cualidades negativas y pasar por alto sus virtudes, formándose un autoconcepto pobre que, si no se trata a tiempo, les acompañará durante su crecimiento y afectará a todas las áreas de su vida.

Problemas en las relaciones sociales

Debido a su baja autoestima y a la discriminación, estos niños se sentirán inseguros en las interacciones sociales. Es posible que tiendan a aislarse por miedo al rechazo o a estar expuestos al acoso. Probablemente, ya no quieran participar en actividades grupales, deportivas o asistir al colegio.

Depresión

Con todo esto pasando en la vida del niño con sobrepeso, él o ella puede sentirse como si no perteneciera o se encajara en ningún lugar. Puede considerarse a sí mismo diferente y marginado. Con frecuencia se sentirá solo y es menos probable que sus compañeros de clase lo describan como popular o agradable. Con el pasar del tiempo, el niño se puede volver triste y clínicamente deprimido y cerrarse en sí mismo.

Hay que tener en cuenta que las manifestaciones de la depresión infantil no son iguales a las de un adulto. Los niños pueden adoptar conductas agresivas con sus familiares o compañeros que realmente enmascaran una profunda tristeza y desesperanza.

Alimentación emocional

Paradójicamente, algunos niños con sobrepeso pueden buscar bienestar emocional en la comida, ingiriendo más calorías de las necesarias. Se genera un círculo vicioso tristeza-comida que perpetua el problema. Además, la tristeza y la apatía pueden llevarlos a una falta de actividad que empeora aún más la situación.

En este caso, hay que ayudar a nuestros hijos a distinguir sus estados internos para que sean capaces de identificar cuándo sienten hambre real y cuándo son emociones negativas. Es también imprescindible proporcionarles herramientas para gestionar esas emociones sin tener que recurrir a la comida ni a ninguna otra conducta destructiva.

Se recomienda contar con ayuda profesional para tratar la alimentación emocional y las demás consecuencias psicológicas del sobrepeso en el niño. Es necesario ponerse en contacto con un psicólogo y un nutricionista para que, de la mano, ayuden al pequeño a superar esta situación.

Recuerda que la alimentación infantil es muy importante para el desarrollo físico y psicológico del niño. Por lo que se debe proporcionar una dieta saludable desde edades muy temprano y así evitar el sobrepeso en el futuro.

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https://www.healthychildren.org/

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