¿Por qué no debemos forzar a nuestros hijos a mostrar afecto?

  • hace 1 año

¿Te ha pasado que tu pequeño se niega a saludar con beso o a darle un abrazo a alguien? Es común que muchos padres, ante esta situación, insistan a sus pequeños a que demuestren afecto a determinada persona, incluso, obligándoles. Si bien es algo que pasa con frecuencia, debemos evitarlo. En este artículo, te contamos porqué no debemos obligar a nuestros hijos a mostrar afecto cuando no desean hacerlo. ¡Toma nota!

¿Por qué los niños no muestran afecto a ciertas personas?

Algunos pequeños pueden ser reacios a mostrar afecto por diversas razones. A veces, puede ser simplemente una cuestión de personalidad o preferencia, ya que los niños pueden sentirse más cómodos mostrando afecto a ciertas personas que a otras.

Sin embargo, en otros casos, puede haber factores más profundos en juego. Por ejemplo, un niño o niña puede sentirse incómodo mostrando afecto a alguien que ha sido inconsistente o impredecible en su comportamiento hacia él o ella. Del mismo modo, si la persona ha sido crítica, negativa o abusiva en el pasado.

También es importante tener en cuenta que los niños pueden ser muy sensibles a las señales no verbales y emocionales que emiten los individuos. Si un adulto muestra tensión, enojo o tristeza, puede ser difícil para un niño sentirse cómodo mostrando afecto hacia esa persona.

¿Por qué no hay que forzar a un niño a mostrar afecto?

Algunas de las razones por las que nunca debes obligar a tu hijo a ser afectuoso con alguien son:

  1. Porque le enseñas que no es dueño de su cuerpo. No puede tomar decisiones sobre él, por lo que debe aceptar lo que los demás le digan, aunque se sienta incómodo o no lo desee. Esto lo puede hacer vulnerable para el abuso sexual, pues no sabrá respetar sus límites.
  2. No detectará sus emociones. No sabrá identificar ni hacerle caso a lo que siente, pensando que no tiene relevancia, minimizando sus deseos.
  3. Sentirá que es catalogado como “grosero” o “malcriado”. Si tu hijo expresa disgusto o no desea abrazar o besar a alguien, no está siendo grosero. En realidad, está manifestando que no quiere hacer algo con lo que no se siente bien o cómodo. Y eso está muy bien. De hecho, es lo correcto.
  4. Aprenderá que para ser aceptado o querido debe de complacer a los demás, especialmente a sus padres. Esto puede inhibir su verdadera identidad. No tendrá un espacio para construir su autonomía.
  5. Sentirá que no vale como persona. Al no respetar los límites y deseos de tu pequeño, le estás diciendo que no es valioso, que primero debe colocar las necesidades de los demás sobre las suyas.

Ten en cuenta que, al obligarlo a mostrar afecto, le envías un mensaje muy fuerte: “Así no quieras, debes hacer lo que un adulto te dice”. ¡Hay que estar muy atentos a lo que le decimos a los niños!

¿Por qué no debemos forzar a nuestros hijos a mostrar afecto?

¿Cómo enseñar a un niño a mostrar un afecto auténtico y no caer en un afecto forzado?

El afecto forzado es cuando le obligamos a mostrar cariño a alguien (besar, abrazar), cuando se está negando a hacerlo. Los padres o adultos insisten en que el pequeño lo haga. Muchas veces, no lo hacen con mala intención, pues creen que de esta forma están educando a sus hijos a ser personas corteses.

Es entendible que queramos que nuestros hijos sean amables, que saluden a las personas con cariño, sobre todo, a familiares, besando, abrazando o dejando que los acaricien. Sin embargo, obligar a los niños a mostrarse afectuosos no es necesariamente enseñarles a ser educados.

Entonces, ¿cómo lograr que sean amables sin obligarlos? Esto dependerá de la edad. Te dejamos algunas recomendaciones:

  • Los niños pequeños, entre los 2 y 4 años, aún no poseen esos filtros sociales, por lo que si algo les molesta o no les gusta lo demostrarán. Explícale a tu pequeño que no tiene que besar o abrazar a nadie, si no lo desea, pero que podría saludar con su mano o decir un “buenos días”. Dile que, cuando se llega a un lugar, es amable dar la bienvenida a los demás.
  • Recuerda que tu hijo busca tu aprobación y hará lo que tú le pidas. Para que confíe en ti, debes respetar sus deseos y si no quiere darle un beso a la tía, pues bastará con decirle “hola” o “buen día”. Si respetas lo que él desea, le enseñas a respetarse a sí mismo.
  • Pregúntale en privado: “¿Por qué no quieres besar a tu tío? Deja que responda y no lo presiones ni avergüences. Los niños tienen razones que, por más que suenen extrañas para nosotros, son válidas.
  • Sé congruente y demuestra amabilidad. Si deseas que tu hijo sea respetuoso y empático, hazlo contigo mismo y con tu pequeño, respetando sus límites.
  • Respeta el cuerpo de tu hijo. No lo abraces o lo beses si te ha dicho que no quiere o le incomoda. Si se muestra reacio a hacerlo, respeta su decisión.
  • Los niños también se pueden sentir tímidos, molestos, enojados e inseguros. Al respetar sus sentimientos, le darás la oportunidad de construir su autonomía.
  • Si pones una “norma” de que debe saludar a todos con besos y abrazos o caricias, le estás abriendo la puerta para que no se respete y sea manipulado por personas inescrupulosas. Evítalo siempre. 

En lugar de forzar a los niños a mostrar afecto, es importante fomentar un ambiente en el que se sientan seguros y cómodos expresando sus sentimientos y emociones de manera auténtica. Para esto, podemos dar el ejemplo de una expresión emocional saludable. Debemos permitir que los niños tomen decisiones sobre su propio cuerpo y enseñarles habilidades para comunicar sus sentimientos y establecer límites saludables.

Los niños pueden no mostrar afecto a ciertas personas por una variedad de razones, desde preferencias personales hasta experiencias negativas previas o señales no verbales negativas. Es importante ser sensible a las necesidades y sentimientos de los pequeños y no forzarlos a mostrar afecto si no se sienten cómodos haciéndolo.

Fuente:

www.guiainfantil.com

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