¿Sabes por qué no debes soplar la comida de tu hijo?

  • hace 2 semanas

Soplar los alimentos cuando están calientes antes de dárselos al bebé es algo muy común desde siempre. Sin embargo, hay evidencia científica que indica que hacerlo puede ser dañino por varias razones. A continuación, te contamos por qué no debes soplar la comida de tu bebé y cómo enfriar su comida de forma segura. 

¿Sabes por qué no debes soplar la comida de tu bebé?

Según un estudio realizado por Art Nowak, el ex presidente de la Junta Estadounidense de Odontología Pediátrica, cuando los padres soplan la comida de su hijo, transmiten cientos de bacterias a sus alimentos, incluyendo las de las caries. Así el bebé no tenga dientes, las caries y otras bacterias se alojan en su boca y sobreviven hasta el momento en que comienza la dentición.

Por otro lado, con el soplido se expulsan miles de partículas de saliva que pueden contener virus y bacterias que pueden ser causantes de resfríos u otras enfermedades más graves.

¿Sabes por qué no debes soplar la comida de tu hijo?

¿Cómo enfriar la comida del bebé?

Olvídate de soplar la comida de tu bebé. Lo que puedes hacer para enfriar la comida de tu hijo de forma segura es:

  1. Prepara la comida con anticipación: Procura cocinar los alimentos de tu bebé con suficiente tiempo antes de su hora de comer. Así, la comida se enfriará naturalmente sin necesidad de soplar ni esperar con el pequeño hambriento.
  2. Sirve su comida en un plato grande: De esta forma, los alimentos se enfriarán más rápido. Si optas por un plato plano, mejor.
  3. Mueve su comida: Para enfriar la comida, puedes removerla constantemente con una cuchara.
  4. Coloca el plato sobre algo frío: Puedes colocar el plato sobre una bandeja con hielo o agua fría.

Asegúrate que el bebé tenga sus propios utensilios de comer. Si deseas probar la temperatura de su comida, usa otro tenedor o cuchara. Los platos y cubiertos del bebé deben ser para su uso exclusivo.

La salud bucal del bebé es muy importante, aunque no tenga dientes aún. Limpia frecuentemente su boquita, lengua y encías con un algodón humedecido en agua o una gasa húmeda. Hazlo de forma suave y cuidadosa después de cada comida o toma de leche.

Recuerda que, a partir de los seis meses de edad, tu bebé ya puede visitar al odontólogo para una revisión. El especialista te podrá dar indicaciones de una buena higiene bucal para tu pequeño.

Fuente:

www.sermamaweb.com

www.guiainfantil.com

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