¿Trastorno obsesivo compulsivo? Cómo identificarlo y qué hacer

  • hace 2 años

Manías, rituales, coleccionar objetos, caminar sin pisar las líneas, supersticiones. Todo esto puede ser normal durante la infancia, pero ¿cuándo hablamos de un problema mayor? El trastorno obsesivo compulsivo puede confundirse, en un inicio, con manías que los niños suelen tener. Sin embargo, es importante identificar si se trata de algo normal o si se trata de un trastorno.  

¿Trastorno obsesivo compulsivo? Cómo identificarlo y qué hacer

Una persona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) suele tener pensamientos excesivos e irracionales (obsesiones) que le provocan comportamientos repetitivos (compulsiones). Este trastorno se caracteriza por la obsesión a la limpieza, el miedo a los gérmenes o tener la necesidad de organizar ciertos objetos de una manera específica. 

Muchas veces, este trastorno no se detecta a tiempo, ya que es normal tener algún síntoma obsesivo durante la infancia. De hecho, la necesidad de controlar el entorno y a sí mismos es una parte importante del desarrollo madurativo normal de los niños y adolescentes.

Entonces, ¿cómo distinguir la obsesividad normal del trastorno? Los especialistas sostienen que lo primero sería notar si eso que causa la obsesión en el niño o niña interfiere, en mayor o menor medida, en su vida cotidiana. En la mayoría de los casos, tareas como el aseo personal, los deberes, vestirse y conciliar el sueño se ven francamente alteradas por obsesiones.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo en niños?

Como su propio nombre indica, los síntomas principales del trastorno son las obsesiones y las compulsiones, pueden manifestarse gradualmente y variar a lo largo de los años. Los padres pueden buscar los siguientes signos en sus pequeños: 

  • Manos agrietadas o en carne vida por el lavado constante
  • Uso sumamente excesivo de jabón o papel higiénico
  • Cuentas de servicios inexplicablemente elevadas
  • Caída repentina de las calificaciones en la escuela
  • Horas no productivas para realizar la tarea
  • Orificios en las hojas por borrar en las tareas o los exámenes
  • Pedido a los familiares para que repitan frases extrañas o respondan siempre la misma pregunta
  • Temor constante a enfermarse
  • Aumento drástico de ropa para lavar
  • Excesiva cantidad de tiempo para prepararse para ir a dormir
  • Temor constante a que ocurra algo terrible
  • Comprobar de manera constante la salud de los familiares
  • Negarse a salir de la casa al mismo tiempo que otros integrantes de la familia

Muchas veces, los niños no se dan cuenta de que estas preocupaciones son irracionales y se las creen totalmente. Algunas manifestaciones de estas preocupaciones y obsesiones pueden ser:

  • Pensar constantemente que alguien puede entrar a robar por la ventana de un departamento que está en el décimo piso.
  • Pedir un beso en cada mejilla, por la necesidad de simetría.
  • Llevar a cabo un comportamiento determinada cantidad de veces o con cierta simetría. 
  • Entrar en la habitación con la pierna derecha y volver a entrar con la izquierda, solo porque “se siente mejor” o “porque no se queda bien si no lo hace”.

¿Cómo saber si mi hijo tiene un trastorno obsesivo compulsivo?

Algunas de las cosas más comunes por las que los niños con TOC se preocupan son: 

  • La contaminación: A los niños con esta obsesión se les suele llamar “germofóbicos”. Estos son los niños que se preocupan de poder enfermar si otras personas estornudan y tosen, si tocan cosas que puedan estar sucias y/o revisan constantemente las fechas de caducidad de los comestibles. Este tipo de obsesión es la más común en los niños.
  • Pensamiento mágico: Se trata de una especie de superstición, como “si pisan una grieta, le quebrarán la espalda a su madre”. Por ejemplo, a los niños les puede preocupar que sus pensamientos puedan hacer que alguien se haga daño o enferme. Un niño puede pensar: “Si mis cosas no están alineadas de cierta manera, mamá tendrá un accidente de coche”.
  • Escrupulosidad: Es cuando los niños tienen preocupaciones obsesivas por ofender a Dios o romper las reglas religiosas.
  • Agresividad: Los niños pueden estar plagados de diferentes tipos de pensamientos sobre cosas malas que podrían hacer (incluso, extremas). “¿Y si daño a alguien? ¿Y si le pego a alguien? ¿Y si mato a alguien?”.
  • Catastrofizar: Algunos niños llegan fácilmente a la conclusión de que ha ocurrido algo terrible. Por ejemplo, si sus padres llegan cinco minutos tarde a recogerla, una niña con TOC podría pensar y decirse a sí misma que la han abandonado.
  • La sensación de “estar bien”: Algunos niños sienten que tienen que seguir haciendo algo hasta que tengan la “sensación correcta”, aunque no sepan por qué se sienten bien. Así que pueden pensar: “Voy a alinear estas cosas hasta que se sienta bien, y entonces dejaré de hacerlo”. Y luego, con el tiempo -entre los 9 y los 12 años-, evoluciona hacia el pensamiento mágico y se vuelve más supersticioso por naturaleza.

Muchos niños con trastorno obsesivo compulsivo mejoran solo con terapia conductual, mientras que otros necesitarán también medicación.

Tipos de compulsiones en niños con TOC

Las compulsiones pueden ser cosas que los niños hacen activamente, como alinear objetos o lavarse las manos, o cosas que hacen mentalmente, como contar en su cabeza. Una compulsión también puede ser una evitación de algo, como un niño que evita tocar los cuchillos, incluso los de plástico, porque tiene miedo de hacer daño a alguien.

Los tipos de compulsiones del TOC incluyen:

  • Limpiar: Lavado y limpieza excesiva o ritualizada.
  • Revisar: Esto incluye revisar las cerraduras, comprobar que no se ha cometido un error y asegurarse de que las cosas son seguras.
  • Repetir: Releer, reescribir y repetir acciones como entrar y salir de una puerta.
  • Contar:  Contar puede incluir objetos, números y palabras.
  • Ordenar: Ordenar las cosas para que sean simétricas, uniformes o estén alineadas en un patrón específico.
  • Guardar: Esto incluye la acumulación y la dificultad para tirar cosas.
  • Conductas supersticiosas: Incluye tocar las cosas para evitar que ocurra algo malo o evitar ciertas cosas.
  • Búsqueda de seguridad: Se manifiesta en forma de preguntas repetitivas. “¿Seguro que esto no me va a enfermar? ¿Estás seguro de que es seguro? ¿Estás seguro de que nadie puede entrar?” Una y otra vez.
  • Repetición de sonidos o palabras no deseados

En el colegio, las compulsiones pueden reflejarse en comportamientos, como:

  • Peticiones frecuentes de ir al baño: para lavarse las manos, lavar objetos o huir de alguien enfermo en el salón.
  • Búsqueda constante de seguridad: preguntas repetitivas, como “¿está seguro de que esa es la respuesta? ¿Podría repetirla?”
  • Demorarse en entregar exámenes o realizar tareas: búsqueda de perfección en los detalles y no poder empezar una nueva tarea si no ha terminado la anterior.
  • Revisar: por ejemplo, si dejó bien arreglados sus útiles o regresar al salón para pasar por la puerta y hacerlo de forma “correcta”.
  • Borrado excesivo: porque no le gustó su letra o porque una palabra no le gusta.
  • Distracción constante: por ejemplo, si un niño está ocupado pensando que si no gira la tapa del bolígrafo y cuenta hasta cuatro de la forma correcta, su madre se va a enfermar, no va a prestar atención en clase.
  • Evasión: un niño con TOC puede evitar sentarse en el suelo, o recoger cosas que tocaron el suelo, o ensuciarse las manos en la clase de arte. Los niños con miedo a los gérmenes pueden evitar muchas actividades.
  • Golpear y tocar simétricamente: Si un niño con TOC se sienta en su escritorio y accidentalmente le da una patada a la silla del niño de al lado con su pie derecho, luego tendrá que patearla con su pie izquierdo. 

Muchos de estos comportamientos pueden parecer que se deben a un exceso de energía en el niño o niña, o quizá desobediencia y mal humor. Sin embargo, puede tratarse de un trastorno. Los médicos consideran que el TOC es un patrón de pensamientos y rituales obsesivos que cumple una o más de las siguientes condiciones: 

  • Lleva más de una hora por día
  • Provoca angustia
  • Interfiere con las actividades diarias

¿Cuál es el tratamiento?  

Los tratamientos más exitosos para los niños con TOC son la terapia conductual y la medicación. La terapia conductual, también denominada psicoterapia cognitivo-conductual, ayuda a los pequeños a aprender a cambiar sus pensamientos y sentimientos cambiando primero su comportamiento. Se les expone gradualmente a sus miedos y se acuerda que no realizarán rituales o manías, con el fin de ayudarlos a reconocer que su ansiedad disminuirá y que no ocurrirá nada desastroso. 

Si crees que tu pequeño o pequeña tiene un trastorno obsesivo compulsivo, es importante buscar ayuda profesional. Un terapeuta que tenga entrenamiento y experiencia en el tratamiento del TOC será el más indicado. Muchos niños mejoran solo con terapia conductual, mientras que otros necesitarán también medicación. Eso sí, el apoyo y la cooperación de la familia también son de gran utilidad para ayudar al niño a enfrentar el trastorno.

Fuente:

https://childmind.org

https://psicoterapeutas.com

www.cinteco.com

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