¿Cómo reconocer una convulsión febril en los niños y bebés?

  • hace 1 año

Una de las causas de urgencias más frecuentes son las convulsiones febriles. Estos episodios pueden ocurrir cuando un niño pequeño tiene una fiebre que supera los 38 °C. Las convulsiones suelen durar unos pocos minutos y desaparecer por sí solas, pero la fiebre puede seguir durante algún tiempo.

Las convulsiones por fiebre afectan a los lactantes y niños entre seis meses y seis años, aunque la mayor incidencia se da entre uno y dos años. Si bien estos episodios pueden parecer graves, la mayoría remiten sin tratamiento y no causan ningún otro problema de salud.

¿Cómo reconocer una convulsión febril en los niños y bebés?

Las convulsiones febriles, generalmente, son consecuencia de un aumento rápido de la temperatura corporal (fiebre), aunque también pueden deberse a procesos de fiebre alta mantenida. Es un proceso normal y no debe asociarse necesariamente a enfermedades graves.

Estas convulsiones son crisis que afectan a todo el cuerpo. Suelen ser de contracción-relajación, pero también se pueden encontrar en un cuerpo flácido o sólo rígido. Se caracterizan por la pérdida de conciencia y suelen ir acompañadas por la desviación de la mirada, fija hacia un lado. Suelen durar entre 1 y 10 minutos, y por lo general no superan los 15 minutos, aunque suelen repetirse. Terminado el episodio, es probable que notes que el niño queda somnoliento durante un tiempo.

¿Qué hacer si mi hijo tiene una convulsión febril?

Ante todo, mantén la calma. Luego, sigue estas indicaciones:

  1. Asegúrate de que sus vías aéreas (parte superior del aparato respiratorio) están abiertas. Es probable que el pequeño tenga mucha mucosidad y, junto con la contracción repetitiva de la musculatura, se le dificulte respirar.
  2. Evita que el pequeño se dé golpes o pueda autolesionarse.
  3. Una vez que termine el episodio, trata de bajarle la fiebre. Quítale la ropa y refresca el ambiente.
  4. Al terminar la crisis, coloca al niño recostado de lado.
  5. Monitorea en todo momento su apariencia, el aspecto de su piel y su respiración.
  6. Acude a su pediatra.

Cómo reconocer una convulsión febril en niños y bebés

¿Qué no debo hacer si mi hijo tiene una convulsión febril?

Estas son las cosas que NO debes hacer ante un episodio de convulsión febril en tu niños y bebés.

  • No bañes al pequeño en agua fría. Esto puede empeorar la situación.
  • No lo sujetes fuertemente para evitar que se mueva.
  • No lo traslades durante la crisis (a menos que esté en un lugar peligroso). Es recomendable que, durante la convulsión, acomodes al niño en una superficie segura y en la que no pueda lastimarse.
  • No intentes meter nada en la boca del niño para impedir que se muerda la lengua.
  • No intentes detener los movimientos del cuerpo del niño durante la convulsión.

Las convulsiones en niños y bebés pueden asustar mucho a los padres, pero deben mantener la calma. Lo que puedes hacer en estas situaciones, es:

  • Poner un cojín o almohada debajo del niño en caso la superficie sea dura.
  • Retira los objetos que puedan ser peligrosos o que puedan generar alguna lesión al niño.
  • Afloja cualquier prenda de vestir que esté apretando al niño, especialmente alrededor de su cuello.
  • Si el pequeño tiene algún objeto en la boca, trata de retirarlo con mucho cuidado.
  • Si el niño vomita o si presenta mucha salivación en la boca, colócalo de lado o boca abajo, para evitar el ahogamiento.
  • Observar que la lengua no esté impidiendo la respiración.
  • Si la convulsión dura más de 15 minutos, llama a emergencias.

Si tu pequeño ha sufrido algún episodio de convulsión, es el pediatra quien debe identificar y diagnosticar la causa y el origen de la fiebre y de las convulsiones. El especialista indicará qué medicación es la apropiada y tomará las medidas adecuadas para controlar el proceso de convulsión.

Fuente:

www.guiainfantil.com

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