¿Cómo remediar el daño causado a los niños por gritarles?

  • hace 3 semanas

No gritar cuando estás tratando de que tus hijos te hagan caso suele ser un reto para muchos padres. Sin embargo, es necesario que entiendas que los gritos (estén o no cargados de palabras hirientes) dañan el autoestima del niño y puede llegar a afectar su desarrollo emocional y cerebral. La buena noticia es que estás a tiempo para remediar el daño causado a tus hijos por gritarles. A continuación, te explicamos cómo.

¿Qué le pasa al cerebro de tus hijos cuando les gritas?

Un estudio realizado por la Universidad de Pittsburgh hizo un seguimiento del comportamiento de casi mil familias compuestas por padre, madre e hijos de entre 13 y 14 años. La investigación reveló que el 45% de las madres y el 42% de los padres admitieron haber gritado y en algún caso insultado a sus hijos.

Los especialistas comprobaron los efectos de esa violencia verbal sobre los niños y encontraron que habían desarrollado diversos problemas de conducta en el año posterior comparado con los niños que no habían recibido gritos. Esto se debe a que, cuando le gritas a un niño, se activa en su cerebro el centro neuronal del miedo, provocándole estrés. Esto llevará a problemas como bajo rendimiento escolar, discusiones con compañeros, mentiras a los padres, peleas en el colegio, hasta robos en tiendas y síntomas de ansiedad y depresión.

¿Cómo remediar el daño causado a los niños por gritarles?

¿Cómo remediar el daño causado a los niños por gritarles?

No importa cuál haya sido la razón por la que le gritaste a tus hijos. Lo que debes hacer ahora es remediarlo. Estas son algunas recomendaciones:

  • Admite que te equivocaste, que perdiste la paciencia y no estuvo bien gritarle. Admite que las palabras que dijiste le dañaron y que los gritos no aportaron nada positivo a la situación.
  • Pídele disculpas. Los adultos también deben pedirle disculpas a los niños si se equivocaron. Es importante que especifiques que te estás disculpando por gritarle, ya que esa no es la forma correcta de comunicarse.
  • Habla con tu hijo. Es probable que, después de la discusión, no quiera escucharte, pero espera al momento adecuado para hacerlo. Explícale cómo te sentiste y porqué gritaste o dijiste cosas hirientes. Dile que lo que dijiste estando molesta no es lo que realmente sientes hacia él.
  • Escúchalo. También es importante que tu hijo te explique porqué no te hizo caso o hizo algo que te molestó. Es importante que también te diga cómo se siente.
  • Pide ayuda si crees que es necesario. Si te das cuenta que tienes problemas para controlar tu ira o estás pasando por momentos de mucho estrés, es mejor que acudas a un especialista en psicología para que te oriente.

No esperes mucho tiempo para tomar estas medidas, ya que el daño emocional será mayor y hasta se podrían guardar resentimientos. Si es necesario, pide ayuda a un profesional o busca una forma de conseguir esa tranquilidad y serenidad que necesitas para afrontar la educación de tus hijos. Recuerda que para educar, no es necesario gritar. 

Fuente:

www.guiainfantil.com

www.imageneseducativas.com

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