¿Qué hago si mi hijo no me respeta?

  • hace 3 semanas

Es fundamental que los niños, desde pequeños, aprendan hasta dónde pueden llegar en la relación con sus padres, quienes deben poner límites y normas desde el principio. En el desarrollo de su personalidad, los niños ensayan y comprueban estos límites y pondrán a prueba a los adultos en numerosas ocasiones, muchas veces, faltándoles el respeto.

¿Cómo saber si mi hijo no me respeta?

Muchas veces, los padres no se dan cuenta de que están siendo manipulados o irrespetados por sus hijos. Para saber si tu hijo no te respeta, presta atención a las siguientes actitudes en tu pequeño:

  • Hacen rabietas (hasta lograr lo que quieren).
  • Te retan, repitiendo siempre la misma conducta que se les pide dejar de hacer.
  • Exigen que sus deseos sean cumplidos de forma inmediata.
  • Gritan y pueden ser hirientes en lo que dicen cuando se les ha llamado la atención o sus deseos no se cumplen.
  • Lanzan objetos al suelo o a los demás como señal de enojo.
  • Golpean o patean lo que está a su alcance.
  • Azotan las puertas. 
  • Te amenazan.

Recuerda que todas estas conductas buscan llamar la atención, que sus deseos sean cumplidos y probar hasta dónde les es permitido llegar.

Lógicamente, mientras más faltas de respeto les sean permitidas, este comportamiento se repetirá. Una vez que hayas detectado que tu hijo no te respeta, debes reaccionar de inmediato y no dejar que las cosas se salgan de control.

¿Qué hago si mi hijo no me respeta?

Existen 5 claves para recuperar el respeto de tu hijo y lograr frenar las conductas irrespetuosas de los niños. Sin embargo, el factor principal es que tú, el adulto, te comportes acorde a lo que predicas: que seas el ejemplo. Como padre, madre o tutor todos los comportamientos que tengas tendrán una influencia directa en tus hijos.

Antes que nada, debes aprender a manejar tu enojo en momentos de conflicto, mantenerte calmado y no agredir física ni verbalmente a tus hijos o a los demás. Luego, puedes seguir estos consejos:

1. Sé consistente con tu respuesta.

Si bien no estamos siempre del mismo humor, debes procurar que tu reacción ante las faltas de tu hijo sea siempre la misma. Por ejemplo, si estás de buen humor o delante de la gente, puede que dejes pasar una mala conducta, pero si estás de mal humor o cansada, puede que tu reacción sea distinta. Esto puede confundir al pequeño y hacer que el mensaje de corrección sea ambiguo.

Procura responderle siempre de la misma forma y hacer consciente a tu hijo de que está cometiendo una falta de respeto que no debe repetirse.

2. Enséñale que debe reparar el daño ocasionado.

Desde muy pequeños, los niños deben aprender que los actos buenos o malos traen consecuencias y que deben asumirlas. Explícale porqué debe pedir disculpas, reparar el daño si es posible y siempre reflexionar sobre lo sucedido para que aprenda de sus errores. Define las consecuencias que trae su mal comportamiento.

3. Mantente firme.

Una vez que hayas hablado con tu hijo y definido una consecuencia para su conducta, supervisa que sea cumplida y no cambies de opinión.

¿Qué hago si mi hijo no me respeta?

4. Pónganse de acuerdo.

Es básico que ambos padres estén de acuerdo en la forma de establecer los límites. En caso el niño cometa una falta de respeto hacia cualquiera de los dos, el otro debe apoyar la llamada de atención. Los padres nunca deben contradecirse ni desautorizarse frente el niño. Si hay algún desacuerdo, háblenlo de forma privada.

5. Más comunicación.

Para que haya comprensión debe haber mucha comunicación. Después del mal momento, cuando las cosas estén tranquilas, conversa con tu hijo y hazle ver con calma sus errores. Explícale por qué debes poner esos límites y normas, y lo que esperas de él la próxima vez que algo parecido suceda. Escucha también lo que tu hijo tenga que decirte sin menospreciar sus sentimientos. La idea es ser empáticos y generar confianza.

Recuerda que los adultos son el ejemplo de los niños. Debes ser coherente en lo que dices y haces para que tus hijos te tomen en serio y te respeten. Si crees que el mal comportamiento de tu hijo se te sale de las manos, acudan a un especialista.

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Fuente:

www.guiainfantil.com

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