5 razones por las que no hay que obligar a comer a los niños

  • hace 5 meses

La costumbre de decirle a los niños “no te levantes de la mesa hasta que te acabes toda tu comida” debe eliminarse. El uso del chantaje emocional, de premios, postres y castigos con la comida es un error que muchos padres cometen sin saber que le están causando daño a sus pequeños.

Cada persona es diferente y tiene necesidades nutricionales diferentes, por lo que no se debe forzar a los niños a comer. Ellos mismos se dan cuenta cuando necesitan comer y cuando no. Sus cuerpos tienen —al igual que todos— un mecanismo que detecta cuando tienen hambre y cuando están satisfechos. Si los padres siguen obligándolos a comer aunque ellos digan que no quieren más, el niño no le hará caso a su cuerpo, sino a lo que se le imponga.

Esta situación va causando en el pequeño diversos problemas. A continuación, te explicamos 5 razones por las que no debes obligar a tus hijos a comer.

5 razones por las que no hay que obligar a comer a los niños

Es probable que como padre tengas dudas de cuánto debe comer tu pequeño. Sin embargo, esto no quiere decir que debas obligarlo a comer si el niño ya te ha dicho que no desea más comida. Las razones son las siguientes:

1. Manipular a tu hijo para que termine su comida lo obliga a comer más de lo que necesita.

Obligar a un niño a terminarse toda la comida que le has servido en su plato es obligarlo a comer más de lo que su cuerpo necesita. Puedes confundir que, como a tu hijo le gusta mucho determinada comida, te haga caso cuando le digas que se termine todo. Pensarás que sí quería comer, a pesar de que te había dicho que ya no quería más. Debes escuchar a tu hijo y respetar sus decisiones. Que sea un niño no quiere decir no sepa escuchar a su cuerpo.

2. La hora de comer será una tortura diaria para tu hijo.

Al forzar al niño a comer más de lo que desea, estás haciendo que la hora de la comida sea una tortura. Solo lograrás que el pequeño tenga menos ganas de que sea la hora de desayunar, de almorzar o cenar. Como consecuencia, te enfrentarás a un niño que no quiere comer ni tiene ganas de hacerlo y seguirás forzándolo para que termine su plato. Una relación poco saludable entre los dos (y los alimentos). La comida debe ser un momento de tranquilidad y disfrute para toda la familia.

razones por las que no hay que obligar a comer a los niños

3. Su vida social se verá afectada.

Si para tu pequeño se vuelve un momento desagradable la hora de comer, sus connotaciones sociales de este acto se podrían ver afectadas. Su forma de relacionarse y socializar con los demás se verá perjudicada al considerar que la comida es causa de conflicto.

4. Se pueden crear hábitos alimenticios poco saludables.

En la infancia, la nutrición es crucial para el desarrollo del individuo y es cuando se establecen sus hábitos alimenticios. Cuando obligas a tu hijo a terminarse toda la comida servida, se están estableciendo hábitos que no son saludables. Al usar tu autoridad de padre para que tu hijo te obedezca y coma todo, estás haciendo que el niño ignore sus propios instintos y deje de escuchar a su cuerpo para hacerte caso a ti y, en muchos casos, evitar ser castigado.

De esta forma, se establecen rutinas poco saludables alrededor de la comida, causando daños psicológicos y posibles trastornos alimenticios en el futuro como anorexia, bulimia, síndrome de atracón y hasta ansiedad u obesidad

5. Limitas la autonomía del niño.

Cuando obligas a tu hijo a comer, le estás dando a entender que está bien que otra persona sea la que tome decisiones sobre su cuerpo. Le estás enseñando que ellos no tienen el control sobre sí mismos y que es normal que un adulto tome decisiones por ellos.

A la larga, estarás limitando su autonomía. Probablemente, el niño se convierta en una persona que dude de su instinto y le cueste tomar sus propias desiciones. En el caso de la alimentación, podría reprimir las señales de su cuerpo de saciedad, hambre u apetito, ocasionando ansiedad alrededor de la comida, rechazo hacia esta u obesidad.

Recomendaciones

Lo mejor que puedes hacer es hablar con tu pediatra sobre la alimentación de tu hijo en cada una de sus etapas. Las porciones deben ser adecuadas según las características y necesidades de tu pequeño. Si le ofreces alimentos saludables y ricos en nutrientes, el niño sabrá naturalmente cuánto comer para satisfacerse.

Fuente:

www.guiainfantil.com

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