¡Alerta! ¿Qué dice el color de los mocos en niños sobre su salud?

  • hace 1 mes

¿Te has preguntado por qué los niños parecen estar con la nariz constantemente llena de moco? Muchas veces, esta mucosidad que sale de sus fosas nasales cambia de color, y este depende del estado de salud del pequeño. Amarillo, verde, transparente… Todos los colores (y texturas) de los mocos en niños tienen una explicación. 

¡Alerta! ¿Qué dice el color de los mocos en niños sobre su salud?

Una de las razones por las que muchos padres consultan a los pediatras es por el color de los mocos de sus hijos pequeños. La mucosidad protege la nariz y los senos nasales de sustancias, como el polvo, las bacterias y otros peligros del medio ambiente. Pero, ¿por qué la mucosidad cambia de color? Por lo general, se relaciona con lo que sucede dentro o fuera de nuestro cuerpo, y puede darnos una pista de si estamos sanos, resfriados, con alergias u otra afección. 

Tipos de mocos en niños

Los niños y niñas menores de 5 años, casi siempre, presentan mocos. ¿Por qué? Según explica Cerry Harrop, experta en vías respiratorias, se debe a que "los niños entran en contacto con muchos otros niños”. Y no solo comparten juguetes, sino también virus, y estos mutan constantemente. Como la mayoría de infecciones virales entran por la nariz, la primera señal suelen ser los mocos. Pero, ¿sabes qué significa su color? 

1. Moco claro y abundante

En la fase inicial del resfriado, el moco es claro, casi transparente o acuoso. Sube y baja por la garganta, desde la nariz hacia el estómago de los niños, quienes se tragan la mayor parte de estos mocos. Suelen ir acompañados de estornudos y es una fase que dura entre 2 y 4 días

En estos casos, si el moco es muy molesto para el pequeño o pequeña, se puede dar algún jarabe antihistamínico. Este tipo de moco también se genera en casos de alergia. Sin embargo, siempre es mejor consultar al pediatra antes de darle medicamentos a los niños.

2. Moco espeso y abundante

Cuando el resfriado persiste, el moco se vuelve más espeso y va desde las adenoides hacia el estómago. En esta etapa de la enfermedad, la garganta usa sus defensas para luchar contra el virus y hace que el moco descienda desde ahí con mayor espesor. Así, ya casi no queda moco en la nariz.

Como el moco es espeso (y ligeramente blanquecino), cuando el niño o niña se recuesta, invade la garganta. Por eso, el pequeño tose (sobre todo, por las noches). Este moco espeso también puede ocasionar ronquidos, por la falta de espacio para la entrada del aire. Si este moco se desvía hacia los oídos, puede producir infección de oído.

3. Moco verdoso o amarillento

El color verdoso o amarillento en los mocos lo dan los glóbulos blancos, los cuales están combatiendo la infección. Entonces, significa que el organismo del niño o niño está respondiendo a la infección.

¡Alerta! ¿Qué dice el color de los mocos en niños sobre su salud?

4. Moco verdoso

El moco verdoso (y espeso), que aparece sobre todo a primera hora de la mañana, se genera en la garganta por estar retenido durante bastante tiempo. Puede aparecer también en los ojos. Suele ser síntoma de que el organismo está luchando contra una infección.

5. Moco con tos persistente y falta de aire

Si al niño o niña le falta el aire y tose con frecuencia, puede que esté pasando por una bronquitis. Los síntomas de la bronquitis incluyen: tos que expulsa un moco espeso de color blanco, amarillo o verdoso; sensación de falta de aire; dolor u opresión en el pecho; fiebre; dolor de cabeza; respiración sibilante; entre otros. En estos casos, es importante que el pequeño sea atendido por un pediatra e iniciar el tratamiento indicado por el especialista.

6. Moco espeso con fiebre

El moco espeso, acompañado de fiebre, puede estar indicando que existe una infección mayor a la de un resfriado, como la otitis, la neumonía, entre otras. Consulta con un especialista para que haga un diagnóstico y determine el mejor tratamiento.

El color de los mocos en niños puede cambiar por diversos motivos, pero éstos en sí no son dañinos. Son la reacción del cuerpo a un factor interno o externo. La mayoría de niños terminan tragándose los mocos, lo que puede hacer que tengan menos hambre. No es motivo de preocupación. Sin embargo, si tienes dudas sobre el estado de salud de tu hijo o hija, o notas un cambio en su comportamiento, lo mejor será que consultes a su pediatra.

Fuente:

www.guiainfantil.com

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