Ambliopía en niños: Todo lo que debes saber sobre el ojo vago o perezoso

  • hace 1 año

¿Has notado que un ojo de tu pequeño se mueve hacia adentro o afuera? ¿Entrecierra los ojos o inclina la cabeza para ver mejor? Este puede ser un caso de ambliopía en niños. El también llamado “ojo vago” o “perezoso” es una afección en el desarrollo visual que puede generar dificultad en el aprendizaje, rendimiento académico y deportivo.

En esta nota, te contamos todo lo que debes saber sobre el ojo vago en niños y cuál es el tratamiento.

Ambliopía en niños: Todo lo que debes saber sobre el ojo vago o perezoso

La ambliopía es una afección en la que el ojo y el cerebro no funcionan en conjunto como deberían. Los niños que la padecen desarrollarán buena vista en un ojo y mala vista en el otro. Muchos pequeños se acostumbran a este problema de la vista y puede que ni se lo mencionen a sus padres. Por ello, puede que el diagnóstico no se dé hasta pasados varios meses o años.

Al no saber de este problema, muchos padres de niños con ambliopía no encuentran la razón de porqué sus hijos tienen bajas notas en el colegio o poco rendimiento en actividades deportivas. Incluso, los mismos niños no entienden y se frustran. 

Cuando un niño no rinde en sus actividades como debería y no hay una razón aparente, debemos sospechar de problemas visuales. Estos no siempre dan síntomas claros. La solución ante esta incertidumbre es llevar al pequeño a un oculista u oftalmólogo infantil

¿En qué consiste la ambliopía?

Un ojo con ambliopía es un ojo débil y sin agudeza visual. ¿Cómo ocurre esto? Desde el nacimiento hasta, aproximadamente, los 8 años de edad, los ojos de los niños forman conexiones vitales con el cerebro. Todo lo que bloquee o nuble la vista en uno o ambos ojos puede hacer más lentas estas conexiones o impedirlas.

Si esto ocurre, puede que el cerebro del niño no reconozca completamente las imágenes vistas por un ojo o por ambos, lo que genera que su cerebro empiece a ignorar las imágenes procedentes del ojo afectado.

¿Qué causa este bloqueo en la vista?

Son varias las cuestiones que pueden interferir con las conexiones normales entre el cerebro y el ojo, y que pueden provocar ambliopía. Una de las causas más comunes es el estrabismo. En esta afección, uno o ambos ojos se entrecruzan o están desviados hacia afuera, arriba o abajo. Cuando los ojos no están alineados, el ojo alineado o el más alineado de ambos se convierte en el ojo dominante.

La agudeza visual del ojo dominante se conserva, ya que su conexión con el cerebro funciona con normalidad. Sin embargo, el ojo mal alineado o más débil no enfoca correctamente, y el cerebro suprime o ignora sus señales, lo que acaba generando, a la larga, una ambliopía.

Es importante mencionar que no todos los niños con ambliopía son bizcos ni tienen la mirada desviada. De hecho, muchos de ellos tienen los ojos perfectamente alineados. En estos casos, la afección puede deberse a una anomalía anatómica o estructural que interfiere con la visión o la bloquea, como un párpado caído o una catarata. Esto debe determinarlo el especialista, por lo que siempre es bueno llevar a los niños a sus controles para detectar cualquier dolencia que no sea evidente.

Otras causas de la ambliopía son:

  • Hipermetropía grave (hiperopía)
  • Miopía 
  • Astigmatismo (un tipo de visión borrosa).

Dichos problemas hacen que se nuble la vista y estas imágenes borrosas se envían al cerebro. Con el tiempo, el cerebro del niño empieza a ignorar esas imágenes, lo que provoca una ambliopía en uno o en ambos ojos.

En otros casos, tener diferente nivel de visión en cada ojo (anisometropía) puede causar esta dolencia. Cuando un ojo ve más claro que el otro, el cerebro ignora al ojo de visión borrosa, lo que lo vuelve débil.

Por otro lado, la genética también desempeña un papel, pues la ambliopía suele ser hereditaria. Además, es más frecuente en niños prematuros o en aquellos afectados por un retraso del desarrollo.

¿Cuáles son los síntomas de la ambliopía en niños?

La mayoría de los niños con ambliopía no se quejan de problemas en la vista. Muchas veces, se acostumbran con el tiempo y se les hace normal ver bien con un ojo y a ver mal con el otro. Sin embargo, algunas señales de que un pequeño puede estar padeciendo este problema en la vista son:

  • Un ojo que se mueve hacia adentro o afuera
  • Ojos que parecen no funcionar juntos
  • Percepción mala de la profundidad y dificultad para ver en tres dimensiones
  • Entrecerrar los ojos
  • Inclinar la cabeza
  • Resultados anormales de las pruebas de detección de la visión

En muchas ocasiones, el ojo vago se evidencia con un examen de la vista, por lo que es muy importante llevar a los niños al oftalmólogo para sus chequeos regulares. Recuerda que los niños alcanzan la madurez visual en torno a los 8 años de edad. Después de este momento, los problemas en la vista pueden ser más difíciles de tratar. 

Ambliopía en niños

¿Cómo se trata la ambliopía en niños?

El tratamiento puede corregir la manera en la que el ojo y el cerebro funcionan juntos y fortalecer la vista. El tratamiento temprano es importante, ya que si se espera o no se recibe el diagnóstico adecuado, podría haber pérdida permanente de la vista.

Para tratar este problema, hay que forzar al cerebro a prestar atención a las imágenes procedentes del ojo con ambliopía o más débil, para mejorar la visión en ese ojo. Esto se lleva a cabo mediante:

  • Anteojos graduados: Cuando la ambliopía se debe a graves errores de refracción y/o una anisometropía.
  • Parche ocular sobre el ojo no afectado (el sano):  El parche se debe llevar entre 2 y 6 horas al día mientras el niño está despierto durante varios meses o varios años, dependiendo de la afección.
  • Gotas oculares (de atropina): Si el niño se niega a usar un parche, se pueden usar gotas de atropina. Estas bloquean la visión del ojo sano, haciendo que vea borroso temporalmente.
  • Intervención quirúrgica (operación): Si la ambliopía se debe al estrabismo y el tratamiento con anteojos graduados, parches o gotas oculares no mejora su alineación ocular, una cirugía (que suele ser ambulatoria) en los músculos oculares puede ser una buena opción. También en caso la ambliopía se deba a un párpado caído o a una catarata.

La salud visual y el cuidado de los ojos es muy importante. Muchas veces, los problemas en la visión no presentan signos claramente detectables, por lo que es necesario que los niños tengan revisiones oculares una vez al año. Lo recomendable es que esas revisiones inicien en torno a los 2 o 3 años de edad y prosigan durante toda la etapa preescolar para poder detectar posibles problemas antes de que el pequeño alcance la madurez visual.

No dejes de llevar a tus hijos al pediatra. Las revisiones médicas no toman mucho tiempo y pueden ser vitales para prevenir problemas mayores en la salud de los pequeños. Recuerda que cuanto antes se diagnostique y se trate la ambliopía en niños, más probabilidades habrá de mejorar su visión y de evitar pérdidas visuales permanentes.

Fuente:

https://kidshealth.org

www.mayoclinic.org

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