¿Por qué mi hijo no crece? Aprende más sobre el retraso del crecimiento

  • hace 1 mes

¿Has notado que tu hijo o hija no crece como otros niños de la misma edad? En algunas ocasiones, la talla y el peso de los pequeños pueden deberse a factores genéticos, pero en otros casos, esto puede deberse a un retraso del crecimiento 

¿Por qué mi hijo no crece? Aprende más sobre el retraso del crecimiento

Se dice que un niño o niña tiene retraso del crecimiento cuando no gana el peso que debería ganar. Esto no es una enfermedad ni un trastorno, pero sí es una señal de que el pequeño está desnutrido. Es decir, no está consumiendo los alimentos y las calorías suficientes para crecer y ganar peso de una forma saludable. 

Para lograr un desarrollo óptimo, tanto física como cognitiva e intelectualmente, los niños necesitan comer bien. Una alimentación completa, variada y balanceada es crucial en la infancia. Si un niño no está bien alimentado, no tendrá energía para aprender (además de correr el riesgo de sufrir anemia y enfermedades producidas por la falta de vitaminas). 

Por esta razón, los pequeños con retraso del crecimiento pueden empezar a caminar y a hablar más tarde que otros niños que sí reciben las calorías y nutrientes suficientes para su edad. Asimismo, pueden tener problemas de aprendizaje en el colegio y mostrar un bajo rendimiento académico.  

¿Cuáles son las causas del retraso del crecimiento en niños?

Los problemas en el crecimiento y desarrollo en los niños puede deberse a lo siguiente:

No recibe una cantidad suficiente de calorías

Es probable que la persona o las personas encargadas de alimentar al bebé o niño esté midiendo incorrectamente las porciones de leche o de comida que necesita el pequeño, por lo que no estaría recibiendo la suficiente cantidad de calorías. 

Por otro lado, los problemas en la lactancia o la transición a los alimentos sólidos (alimentación complementaria) también pueden causar retrasos del crecimiento. 

Come muy poco

Algunos niños tienen problemas para comer lo suficiente. Esto puede deberse a que es muy difícil de convencerlo de que coma ciertos alimentos, a una afección médica que afecta a la conducta de tragar (como paladar hendido), o a una afección como el autismo en la que a los niños no les gusta comer alimentos de algunas texturas y sabores. 

Problemas de salud relacionados con el sistema digestivo 

El reflujo gastroesofágico, la diarrea crónica, la fibrosis quística, la enfermedad hepática crónica y la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten) pueden hacer que a un pequeño le resulte más difícil absorber suficientes nutrientes y calorías para ganar peso. 

Intolerancias alimentarias

Las intolerancias alimentarias son afecciones en las que el cuerpo es sensible a determinados alimentos. Por ejemplo, la intolerancia a la proteína de la leche significa que el cuerpo no puede absorber alimentos como el yogur o el queso, lo cual puede conducir a retrasos del crecimiento.  

Una enfermedad o un trastorno de larga duración

Los niños con enfermedades relacionadas con el corazón, los pulmones o el sistema endocrino pueden necesitar más calorías que otros pequeños. Y puede ser difícil para ellos comer lo suficiente.

Infecciones

Las infecciones pueden hacer que el cuerpo gaste muchas calorías y que los niños coman menos de lo habitual (falta de apetito). 

Trastornos metabólicos

Los trastornos metabólicos son afecciones que hacen que al cuerpo le resulte difícil descomponer, procesar o extraer energía de los alimentos. Además, estos trastornos pueden hacer que un niño coma poco o vomite, lo que también ocasiona pérdida de peso.

En algunos casos, los retrasos del crecimiento se deben a una combinación de varias cosas. Por ejemplo, si un bebé sufre de reflujo gastroesofágico y no quiere comer, alimentarlo puede ser bastante frustrante. El pequeño se puede sentir molesto o fastidiado, y la madre, el padre o cuidador puede no ser capaz de alimentarlo con una cantidad suficiente de comida o leche.

niño midiendo su altura

¿Cómo saber si mi hijo tiene retraso del crecimiento?

Muchos niños y bebés pueden pasar por períodos en los que no aumentan de peso y talla como deberían, pero si esto se vuelve un patrón y sigue sin ganar peso (o pierde peso), el pediatra tendrá que averiguar la causa. Para ello, el médico puede hacer preguntas a los padres sobre los antecedentes del pequeño, su rutina diaria, su alimentación, etc. De esta forma, el pediatra podrá determinar si existe una deficiencia en la forma en la que se ha estado alimentando el niño, alguna enfermedad que cause la pérdida de peso, malabsorción y otro problema alimenticio.

Los especialistas pueden pedir pruebas (como un análisis de sangre o de orina) para detectar posibles problemas médicos que pueden afectar al peso y al crecimiento. Además, si es necesario, un nutricionista infantil será el más indicado para llevar un registro de las calorías de la dieta del niño y así asegurarnos de que está ingiriendo la cantidad suficiente. 

¿Cuál es el tratamiento para el retraso del crecimiento?

Luego de que los especialistas han analizado el caso del niño y se ha llegado a un diagnóstico y a una causa del retraso del crecimiento, se puede empezar el tratamiento adecuado. Dependiendo de la causa, este puede incluir: 

  • Asegurarnos de que ingiera las calorías que necesita para crecer
  • Espaciar las comidas y respetar los horarios
  • Ofrecer alimentos de calidad y evitar las calorías "vacías", como los jugos y las golosinas

Ganar peso lleva tiempo, por lo que habría que esperar varios meses para que el niño llegue a su peso ideal. Por lo general, los pequeños con problemas del crecimiento se pueden tratar en casa, pero deberán acudir a sus visitas médicas regulares. En los controles, sus médicos irán comprobando su ganancia de peso.

Recuerda llevar a tus hijos a todos sus controles y consultar con el médico si se presentan síntomas nuevos, como diarrea frecuente o vómitos. De igual forma, si sientes que el estrés o la frustración está perjudicando tu salud, siempre puedes pedir ayuda a un especialista. Los psicólogos y terapeutas pueden ser un gran apoyo en tiempos difíciles.

Enterarse de que nuestro hijo o hija tiene un retraso del crecimiento puede ser muy duro, pero tenemos que ser pacientes y seguir todas las recomendaciones del pediatra y otros especialistas que estén llevando el seguimiento. Si tu hijo no crece o no gana el peso que debería estar ganando, consulta con su pediatra.

Fuente:

https://kidshealth.org

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