¿Qué es síndrome del intestino irritable? El dolor de estómago crónico en niños podría deberse a esto

  • hace 1 semana

¿Tu hijo sufre de dolor abdominal y molestias digestivas con mucha frecuencia? Puede que se deba al síndrome del intestino irritable, un problema intestinal frecuente que afecta al colon, una parte del intestino grueso. Si bien puede ser muy molesto y, muchas veces, vergonzoso, no causa problemas graves de salud. Sin embargo, se requieren ciertos cambios en la dieta y estilo de vida, y otras veces, medicamentos para aliviar los síntomas. 

A continuación, te contamos todo lo que debes saber sobre el síndrome del intestino irritable en niños.

¿Conoces el síndrome del intestino irritable? El dolor de estómago crónico en niños podría deberse a esto

El síndrome del intestino irritable es un problema intestinal frecuente que afecta al colon, una parte del intestino grueso, y puede causar diversos malestares estomacales e intestinales. Si bien puede llegar a ser bastante molesto y vergonzoso, no causa problemas graves de salud.

Al igual que en el caso de los adultos con síndrome del intestino irritable, los niños pueden controlar los síntomas con cambios en su dieta y estilo de vida. Sin embargo, si con dichos ajustes los malestares permanecen, los médicos pueden recetar medicamentos para ayudar a aliviar los síntomas.

El diagnóstico del síndrome del intestino irritable suele estar basado en los síntomas y la causa no se conoce con exactitud, pero suele darse más frecuentemente entre familiares. 

Algunos alimentos y bebidas pueden desencadenar los síntomas de esta patología intestinal, por lo que el cambio en la dieta es lo principal. Si tu pequeño tiene el síndrome del intestino irritable, es probable que su médico le haya recomendado evitar ciertos alimentos, como:

  • Leche de vaca
  • Chocolate
  • Bebidas con cafeína (gaseosas, tés)
  • Comidas grasosas, picantes o muy condimentadas
  • Verduras crudas
  • Verduras que causen gases (la col, coliflor, brócoli y las coles de Bruselas)
  • Cebolla
  • Legumbres
  • Germen de trigo

El estrés y la ansiedad también pueden desencadenar el síndrome del intestino irritable. De hecho, a esta patología también se le conoce como “estómago nervioso”.

Algunos niños con este síndrome son más sensibles al estrés y a los problemas emocionales. Se sabe que los nervios del colon están muy relacionados con los del cerebro, por lo que muchas personas pueden sentir síntomas físicos relacionados con la digestión cuando se encuentran en situaciones complicadas emocionalmente.

¿Conoces el síndrome del intestino irritable? El dolor de estómago crónico en niños podría deberse a esto

¿Cuáles son los síntomas del síndrome del intestino irritable en niños?

Algunos de los síntomas del síndrome del intestino irritable son:

  • Dolor abdominal
  • Cólicos y retortijones
  • Un cambio en los hábitos de defecación
  • Hinchazón o distensión abdominal
  • Eructos y flatulencias (gases)
  • Acidez o ardor de estómago 
  • Náuseas (sensación de mareo)
  • Sentirse lleno al comer
  • Diarrea 
  • Estreñimiento
  • Molestias digestivas

Sin embargo, que un niño presente gases y dolor abdominal no significa, necesariamente, que tenga el síndrome del intestino irritable. La mayoría de estos síntomas podrían también deberse a una intoxicación por alimentos o a una intolerancia alimentaria

Para tener el cuenta la posibilidad de que se trate del síndrome del intestino irritable, los síntomas deben durar, al menos, tres meses e incluir los siguientes signos:

  • Dolor o molestias digestivas que mejoran después de defecar.
  • Dolor o molestias digestivas junto con cambios en la frecuencia con la que el niño necesita defecar.
  • Dolor o molestias digestivas junto con cambios en el aspecto de las heces. Algunas personas sufren de estreñimiento (heces duras y difíciles de expulsar) y otras de diarrea (heces líquidas y frecuentes.

¿Cuál es el tratamiento del síndrome del intestino irritable?

El síndrome del intestino irritable no tiene cura, pero se puede manejar y aliviar los síntomas. En el tratamiento suele incluir lo siguiente:

Cambios en la alimentación

Algunos cambios en la alimentación pueden reducir o eliminar los síntomas. Es posible que el especialista le recomiende a tu hijo evitar la leche de vaca y los productos lácteos, la cafeína, los alimentos con gas u otras comidas que puedan desencadenar los síntomas. Algo que también puede ayudar es comer poco, pero con frecuencia. Es decir, hacer varias comidas al día, pero que no sean abundantes.

Cambios en el estilo de vida

Si el síndrome del intestino irritable de tu pequeño parece estar relacionado con el estrés infantil, conversa con él o ella sobre qué hacer para gestionar mejor sus emociones. Pregúntale cómo se siente con respecto a sus responsabilidades en el colegio, con la familia o con sus amigos.

Ejercicio físico regular

La actividad física favorece la digestión y ayuda a manejar el estrés y la ansiedad, ya que es una excelente forma de aliviar tensiones. 

Atención psicológica

Si tu hijo parece estar muy ansioso o estresado, o parece estar deprimido, su médico podría recomendarle ver un terapeuta o a un psicólogo infantil. La terapia, los ejercicios de respiración y otras técnicas de relajación pueden ayudar a algunos niños a controlar los síntomas del síndrome del intestino irritable.

Medicamentos

El gastroenterólogo pediátrico, luego de determinar que el malestar de tu pequeño es causado por el síndrome del intestino irritable, podría indicarle ciertos medicamentos que lo ayudarán con los síntomas. En todo caso, consulta con el especialista sobre las medicinas que podrías darle a tu hijo. Nunca lo mediques sin consultar con su médico.

No existen pruebas ni estudios específicos que permitan diagnosticar este síndrome. Los médicos lo diagnostican haciendo preguntas sobre los síntomas y a través de una exploración física. Sin embargo, el especialista podría recomendar algún tipo de análisis para descartar alguna otra patología.

Si crees que tu hijo tiene síndrome del intestino irritable, acudan a un gastroenterólogo pediátrico para que examine al niño y determine la causa de su malestar. Recuerda que será muy útil recordar todos los síntomas que ha presentado tu pequeño y, de ser posible, llevar una lista de los alimentos o bebidas que crees que le han caído mal cuando los ha consumido.

Fuente:

https://kidshealth.org

www.centrojuliafarre.es

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